Narrativas colectivas: Estrategias pacifistas identificadas por familias provenientes del conflicto armado desde espacios comunitarios, familiares y educativos

Laura Alvarado-Pinzón; María Camila Ospina-Alvarado

Doutoranda em psicologia na Universidad del País Vasco (UPV, Leioa, Espanha), mestre em educação e desenvolvimento humano pela Universidad de Manizales (UM, Manizales, Colômbia), mestre em psicologia: indivíduo, grupo, organização e cultura pela UPV e graduada em psicologia pela Pontificia Universidad Javeriana (PUJ, Bogotá, Colômbia). É pesquisadora do programa Convidarte para la Paz e do projeto Narrativas Colectivas de Paz y Conflicto Armado desde las Voces de los Niños y Niñas de la Primera Infancia, Familias y Agentes Relacionales en el Marco del Posconflicto/Posacuerdo., Universidad del País Vasco/Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud, Cinde-Universidad de Manizales, Colombia , Professora mestre em educação e desenvolvimento humano na Universidad de Manizales (UM, Manizales, Colômbia). Tem doutorado em estudos de mídia e comunicação pela Universidade Livre de Bruxelas (VUB, Bruxelas, Bélgica), mestrado em psicologia clínica pela PUJ e graduação em psicologia pela Universidad de los Andes (Uniandes, Bogotá, Colômbia). É pesquisadora sênior de Colciencias 2019, coordenadora nacional de pesquisa da Fundação Cinde, coordenadora de pesquisa e produção de conhecimento do Centro de Estudos Avançados em Crianças e Jovens da UM e coordenadora do programa Convidarte para la Paz., Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud, Cinde-Universidad de Manizales, Colombia



Resumen

El presente artículo hace parte de la investigación “Narrativas colectivas de paz y conflicto armado desde las voces de los niños y niñas de la primera infancia, familias y agentes relacionales en el marco del posconflicto/posacuerdo”. La metodología de la investigación parte del enfoque epistemológico hermenéutico ontológico político o hermenéutico performativo; ligado a una apuesta transformadora mediante la investigación centrada en las narrativas colectivas. El artículo pretende evidenciar las herramientas pacíficas empleadas por las familias en los espacios, y las redes comunitarias, familiares y educativas.

Received: 2018 October 5; Accepted: 2019 December 9

5638. 2020 ; 13(2)
doi: https://doi.org/10.17648/dilemas.v13n2.20163

Keywords: Palabras clave familias, paz, primera infancia, narrativas colectivas, redes de apoyo.
Keywords: Palavras-chave famílias, paz, primeira infância, narrativas coletivas, redes de apoio.
Keywords: Keywords family, peacebuilding, early childhood, collective narratives, support networks.

Introducción

Colombia ha sido atravesada por uno de los conflictos armados más devastadores de Latinoamérica y de los más complejos del mundo, siendo reconocido por tener gran cantidad de violaciones a los derechos humanos, conformado por desapariciones forzadas, reclutamiento de menores, abuso sexual, tortura, minas antipersona y amenazas, en donde han sido afectados y vulnerados niños, niñas jóvenes, familias y adultos mayores. Como lo plantea Beristain (2015, p. 86), se trata del “contexto del prolongado conflicto armado entre el estado y los grupos insurgentes, y la evolución hacia estrategias de guerra que han afectado de forma creciente a la población civil, especialmente a partir de la acción de grupos paramilitares”.

La historia del presente conflicto ha dejado a la fecha 8.708.664 víctimas según el Registro Único de Víctimas (RUV) (GOBIERNO DE COLOMBIA, 2019). El conflicto armado ha arrasado con pueblos, comunidades indígenas, territorios ancestrales y ha realizado rupturas del tejido social, de las familias y de las múltiples identidades, dejando familias desintegradas donde uno o varios integrantes han sido asesinados por enfrentamientos o por negación a entregar sus tierras.

Colombia le ha apostado a realizar diversos diálogos que permitan el fin del conflicto armado, fue hasta el 2016 que logró un acuerdo con el Proceso de Paz de la Habana el cual inició sus diálogos en el 2012 con el gobierno colombiano y las Farc-EP nombrado como “Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”. El acuerdo fue un grito de anhelo y esperanza de las víctimas y colombianos que han vivenciado los años de guerra de manera directa e indirecta. Sin embargo, las secuelas y daños psicosociales a hoy siguen siendo visibles. Si bien Colombia se encuentra en un proceso de construcción de una paz estable y duradera[1] contando con una total de 60.055 desmovilizados, es necesario resaltar el gran número de víctimas que se encuentran registradas, en donde las cifras de niños, niñas, jóvenes, adultos y adultos mayores siguen siendo un dato alarmante como también resalta (PALACIO, 2015, p. 560).

Según datos registrados en el RUV (GOBIERNO DE COLOMBIA, 2019) a la fecha se encuentran 8.708.664 víctimas registradas, de las cuales 8.356.734 manifestaron ser victimizadas por hechos presentados en el marco del conflicto armado colombiano; 1.660.678 han sido registradas como víctimas directas de desaparición forzada, homicidio, fallecidas y no activas para la atención. Los hechos declarados se encuentran entre abandono o despojo forzado de tierras con un total de 7.013 personas, actos terroristas, atentados, combates y hostigamientos donde se declararon 95.312 víctimas, desaparición forzada con 170.160 declaraciones, desplazamiento con un registro de 7.404.616 declaraciones entre otros como se puede observar en la Tabla 1.


[Figure ID: gf1] Tabla 1.

Hechos denunciados del conflicto armado


Alternate Text: Tabla 1 Hechos denunciados del conflicto armado.
  —RUV (GOBIERNO DE COLOMBIA, 2019)..

La anterior tabla muestra las denuncias que se han realizado en relación a causas del desplazamiento por el conflicto armado.

El conflicto ha afectado la totalidad de Colombia teniendo departamentos donde su paso ha dejado mayor cantidad de víctimas registradas, entre estos se encuentran Antioquia con 1.663.000 víctimas, Bolívar con 637.205, Magdalena con 500.308, Nariño con 469.390 y Chocó con 437.408 personas. Por otro lado, los departamentos donde más declaraciones se realizan de los hechos victimizantes siendo los lugares que reciben mayor cantidad de población desplazada son: Antioquia con 1.650.237 declaraciones, Bogotá con 693.117, Valle del Cauca un total de 503.456, Bolívar con 484.786 registros y Magdalena con 450.117.

Como se menciona anteriormente, las víctimas a causa de la guerra han sido niños, niñas, jóvenes, adultos y adultos mayores que por los diferentes hechos resaltados, sus derechos siguen siendo vulnerados, siendo los niños y niñas de la primera infancia las personas que vivencian la violencia desde sus primeros años de vida. Dentro de los rangos de edades de las personas registradas se encuentra que 431.956 son niños y niñas de 0 a 5 años que han sido afectados a nivel nacional. Es una cifra alarmante la cual el gobierno y las entidades internacionales de protección deben tener en cuenta para decisiones que permitan no solo disminuir esta cantidad, sino crear proyectos y acciones que velen por el bienestar y protección de la primera infancia que ha estado presente en la guerra y aquellos que provienen de familias desplazadas, que si bien no estuvieron en momentos previos al desplazamiento, son afectados por las situaciones psicosociales, económicas y políticas que tienen que vivir sus familias.

La ley nº 1.448 (UNIDAD DE VÍCTIMAS, 2011), “Medidas de atención, asistencia y reparación integral a las víctimas del conflicto armado interno”, realiza un trabajo fundamental en la restitución de derechos a la población desplazada, como menciona “ha tenido tanto en materia de la restauración y protección de los derechos de las víctimas, como en el plano simbólico del reconocimiento, así como en la adopción de medidas en favor de dicha población” (PALACIO, 2015, p. 560). De igual manera, la misma ley en su Título VII “Protección integral a los niños, niñas y adolescentes víctimas”, artículo nº 181 “Derechos de los niños, niñas y adolescentes víctimas” menciona:

Para efectos de la presente ley se entenderá por niño, niña y adolescente toda persona menor de 18 años. Los niños, niñas y adolescentes víctimas de las violaciones contempladas en el artículo 3° de la presente Ley, gozarán de todos los derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales, con el carácter de preferente y adicionalmente tendrán derecho entre otros:1. A la verdad, la justicia y la reparación integral.2. Al restablecimiento de sus derechos prevalentes.3. A la protección contra toda forma de violencia, perjuicio o abuso físico o mental, malos tratos o explotación, incluidos el reclutamiento ilícito, el desplazamiento forzado, las minas antipersonal y las municiones sin explotar y todo tipo de violencia sexual.(UNIDADE DE VÍCTIMAS, 2011, p. 67)

El Gobierno Nacional de Colombia creó el Sistema Nacional de Atención Integral a la Población Desplazada (SNAIPD) con el fin de responder a las necesidades de las víctimas del conflicto y la defensa a sus derechos apoyando desde intereses y recursos de entidades comunitarias, públicas y privadas para generar acciones y respuestas con impactos a las poblaciones y territorios afectados como se establece en el Informe del Gobierno Nacional:

El conflicto armado colombiano presenta una condición de complejidad inherente, ya que puede comprenderse a través de la multifactorialidad de sus relaciones, la individualidad y pluralidad de los actores sociales involucrados, como también por las múltiples casualidades que de sus interacciones emergen (ANDRADE, 2014, p. 650).

Es por lo anterior que esta investigación tiene el interés de mostrar la importancia de participar desde la academia, organizaciones sociales y entidades educativas en donde se apuesta al trabajo en proyectos cuyos objetivos son la defensa de los derechos de las familias y los niños, donde los momentos marcados por la afectación de las violencias, no son los únicos que definen sus vidas, como mencionan Ospina-Alvarado (2015) invitándolos a identificar nuevas expresiones de vida en donde prime la importancia de la familia y las posibilidades futuras que se construyen desde un agenciamiento para la construcción de paz por medio de experiencias lúdicas, creativas, comunicativas con la comunidad y agentes relacionales.

El presente artículo se sustenta desde la investigación “Narrativas colectivas de paz y conflicto armado desde las voces de los niños y niñas de la primera infancia, familias y agentes relacionales en el marco del posconflicto/posacuerdo” del Programa “Sentidos y prácticas políticas de niños, niñas y jóvenes en contextos de vulnerabilidad en el Eje Cafetero, Antioquia y Bogotá: un camino posible de consolidación de la democracia, la paz y la reconciliación mediante procesos de formación ciudadana” co-financiado por Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación (Colciencias). Inició su trayecto desde la pregunta “¿De qué manera construyen los niños y niñas de la primera infancia, cuyas familias han vivido el conflicto armado, las narrativas colectivas y las memorias sobre paz y conflicto armado?” en la búsqueda de reconocer, comprender y difundir las formas narrativas identificadas en que los niños y las niñas de la primera infancia, sus familias y sus agentes relacionales construyen colectivamente sus memorias del conflicto y sus vivencias y aportes a la construcción cotidiana de las paces en tiempos del posacuerdo/posconflicto en las ciudades de Bogotá, Manizales, Medellín, Santa Martha y Villa Rica Cauca.

De acuerdo a estos objetivos, el presente artículo, invita a conocer algunos resultados de la investigación desde las narrativas orales y gráficas de las niñas, los niños y las familias donde se identifican las prácticas en los espacios familiares, comunitarios y educativos de construcción de paz y de resistencia a nombrarse desde la violencia, en donde prima la unión, la comunidad y el compartir como estrategias de agenciamiento desde el reconocimiento a excepciones de la violencia.

La construcción de paz en tiempos de conflicto armado en familias, niños y niñas

Como se menciona anteriormente, la historia del conflicto armado ha tenido grandes repercusiones en la población colombiana especialmente en los niños y niñas de la primera infancia. Las experiencias vividas por los diferentes integrantes de las familias inician marcadas desde el dolor y aislamiento siendo forzados a crear otras historias en diferentes territorios ajenos a ellos y ellas.

La comprensión de las experiencias dentro del conflicto armado precisa un abordaje desde las posibilidades que brinda el conocimiento social, reconociendo el papel de los sujetos en el transcurrir de los hechos y las posibilidades de ampliar, a partir de esta comprensión, las nociones sobre la compleja condición humana (OSPINA-ALVARADO, ALVARADO-SALGADO y FAJARDO-MAYO, 2018, p. 2).

A su vez, los niños y niñas de la primera infancia son afectados desde diferentes maneras psicosociales aun así, no hayan presenciado de manera vivencial o directa dicha violencia. La vivencia de conocer y escuchar las historias de sus familias, el estar presente en conflictos que se generen con sus padres por situaciones emergentes del desplazamiento o el tener que llegar a nuevos espacios sociales, comunitarios y educativos genera nuevas compresiones y experiencias en ellos. Sin embargo, no deben ser considerados ni vistos como niños que reproduzcan acciones violentas o con limitaciones en su desarrollo por esa historia vivida. Al contrario, son sujetos capaces de jugar, sonreír, vivir, actuar y amar al margen de las violencias presentes en los contextos de ellos o sus familias mostrando afecto, colaboración y cuidado por lo otro y los otros en contextos familiares comunitarios y educativos.

Niños que participan del conflicto armado, al igual que sus actores relacionales no son autómatas que reproducen las violencias asociadas al conflicto armado; son agentes sociales activos a los que les es posible actuar conjuntamente, favorecer transformaciones sociales y aportar a procesos de construcción de paz, aun cuando dicha violencia se haya naturalizado en sus contextos a través de prácticas culturales (OSPINA-ALVARADO, CARMONA-PARRA y ALVARADO-SALGADO, 2014, p. 55).

Es desde los anteriores apartados, que el presente artículo busca mostrar las capacidades de agencia, las historias y estrategias de niños y niñas de la primera cuyas familias han sido desplazadas del conflicto armado, en la construcción desde sus subjetividades de manera colectiva teniendo procesos transformadores en estos nuevos espacios, siendo constructores de paz desde sus acciones cotidianas con sus pares y familiares desde el juego y el afecto.

Las familias desplazadas del conflicto armado han tenido que transitar diferentes caminos y experiencias dejando atrás la historia familiar del campo, siendo obligadas a buscar nuevos empleos, espacios educativos y redes comunitarias de apoyo. Estas familias han entrado en una categoría de vulnerabilidad, viviendo experiencias de violaciones de derechos por las cuales han sido nombradas como familias frágiles, con limitaciones para enfrentar nuevas situaciones de cambios abruptos, pero con la intensión y fuerza para superar y transitar. A su vez es visto como un efecto social que surge por situaciones históricas y contextuales que los excluyen de la libertad y la vivencia desde sus derechos limitando sus posibilidades, pero como lo menciona Díaz-Grajales y Ortiz-Ruiz (2018), ellas han podido ir más allá del sufrimiento buscando caminos y estrategias.

Las familias llegan a territorios nuevos donde deben vivenciar nuevas formas de economía, espacios comunitarios, actividades sociales y formas de convivencia. Aunque algunos llegan a ciudades donde tienen familiares, otras deben acomodarse de manera independiente buscando nuevas estrategias a las situaciones emergentes que deben enfrentar como una unidad, identificando nuevos comportamientos y capacidades de ellas mismas para existir, enfrentar crisis y superar problemas identificados hacían nuevas oportunidades.

Otros lenguajes de construcción de historias desde las voces de los niños y niñas y familias hacia excepciones a la violencia

La construcción de realidades de los niños y las niñas de la primera infancia se da en sus diferentes interacciones con el mundo que los rodea, desde las acciones y relaciones con sus pares, agentes educativos, familiares, vecinos y la naturaleza, dicha interacción puede darse desde diferentes lenguajes.

Los seres humanos modelamos nuestra identidad y el mundo en que vivimos, a través del lenguaje. La forma como operamos en el lenguaje es el factor quizás más importante para definir la forma como seremos vistos por lo demás y por nosotros mismos (ECHEVERRÍA, 2003, p. 35).

Las formas de narrarse hacen parte de cómo los actores construyen sus subjetividades y exteriorizan acciones, deseos, proyectos o ideas desde sus historias de vida que se encuentran en constante construcción. Como menciona Gergen (2007), los recuentos narrativos hacen parte de las acciones sociales, estando inmersos en situaciones de la vida diaria dando sentido, continuidad y conexión a las historias.

El lenguaje desde la presente investigación y experiencia centró su base en las diferentes formas de lenguaje que los niños, niñas y familias utilizaron como herramienta para sus agenciamientos y construcciones como sujetos políticos. “El lenguaje en sus múltiples manifestaciones verbales y no verbales y las relaciones en las que se dan y que mantienen las prácticas dialógicas son elementos de creación y de acción” (OSPINA-RAMÍREZ y OSPINA-ALVARADO, 2017, p. 177).

Se buscan nuevas formas de expresarse indagando otras maneras de narrarse, identificarse y reconocerse en un contexto donde las violencias han abarcado la mayoría de los espacios cotidianos. Estos diversos lenguajes, permiten a las familias, los niños y las niñas mirarse desde nuevos futuros y generar nuevas acciones hacia diversos horizontes en donde lo generativo se teje con nuevos espacios posibles que permitan la creación de otras alternativas en sus historias de vida ( Ídem ).

Los niños y niñas han mostrado su capacidad de construir historias desde sus experiencias vividas, específicamente con sus aprendizajes, diálogos y relaciones por medio del juego y el dibujo donde se pueden expresan sin ser juzgados o enmarcados en la coherencia adultocéntrica, mostrando sus ideas, sueños, esperanzas las formas de alejarse de la violencia y construirse desde el afecto, los valores y los imaginarios.

Los niños y niñas en situación de desplazamiento, también son capaces de re-significarse en su identidad, en las múltiples y heterogéneas formas de vivir, pero además de resignificar sus formas de relación, así como los espacios simbólicos que habitan y generar elementos (textos gráficos) cuyas imágenes generen lecturas de un grupo (étnico) humano en proceso de deconstrucción (PORTILLA, 2013, p. 42).

Metodología

La presente investigación es construida desde un enfoque cualitativo sustentando desde la hermenéutica ontológica política, o hermenéutica ontológica performativa y crítico participativa, que permite la construcción de realidades desde los contextos de los actores, alejado de las lógicas de reproducción de conocimiento, indagando sobre otras formas de producción de realidades desde diferentes lugares de enunciación y a su vez tiene una apuesta ético-política desde el pensamiento de la filosofía política arendtiana sobre el juicio crítico y la hermenéutica ontológica (ALVARADO et al., 2014).

Esta apuesta epistemológica y metodológica, que se operacionalizó a través de las narrativas colectivas como tipo de estudio, permitió reconocer el agenciamiento de niños y niñas como constructores de relaciones pacifistas en la familia, la comunidad y la escuela, así como identificar sentidos, prácticas y significados en sus espacios educativos y familiares con la interacción de diferentes actores. El diseño del proyecto se realizó desde la investigación narrativa que desde Creswell (2007) permite la recolección de historias de vida de las niñas, los niños, sus familias y las agentes educativas y la comprensión de sus experiencias desde lo oral, el juego, el dibujo, el teatro y la música. Las narrativas colectivas se gestaron en espacios dialógicos y lúdicos, adicionalmente fueron recopiladas desde una perspectiva sistémica que posibilitó un trabajo colaborativo e inclusivo con diferentes actores como madres, padres, hermanos, abuelos, niños y niñas de la primera infancia y agentes educativas por medio de talleres formativos e investigativos enfocados a la construcción de prácticas de agenciamiento, pedagógicas y pacíficas desde herramientas lúdico-creativas.

La investigación se basó en tres fases, la primera permitió realizar un estado del arte en relación a investigaciones y estudios previos en temas de primera infancia, conflicto armado, paz y memoria y un acercamiento a las experiencias prácticas en las ciudades de Bogotá, Manizales, Medellín, Santa Martha y Villa Rica, Cauca. La segunda fase constó en la realización de los talleres lúdico-creativos creados por el equipo de investigación para las familias, los niños y niñas y agentes educativas en las cinco ciudades y se finalizó con la tercera fase siendo el análisis de las narrativas y producciones gráficas resultado de los talleres.

La hermenéutica ontológica política o hermenéutica ontológica performativa, retomada desde postulados de Arendt (1998, 2004), es a la vez una aproximación epistemológica y metodológica de nuestra investigación. Desde la hermenéutica, esta propuesta conlleva a que el proceso de investigación se fundamente en la comprensión e interpretación de la realidad; y desde la ontología, en indagaciones que parten desde el ser y desde las relaciones que se establecen con otros, con otras y con lo otro, quienes para este caso son los mismos actores participantes así como las comunidades académicas que atraviesan el ejercicio investigativo.

Adjetivar esta propuesta con lo político implica que es en el entre nos en donde surgen nuevas posibilidades de ser y hacer enmarcadas en el bien común, pero que además se plantean como opciones transformadoras de la realidad al intentar generar rupturas frente a lo que ha sido instituido y al statu quo, lo que conduce a la creación de nuevos órdenes relacionales y sociales. Así mismo, como complemento se acude a lo performativo retomando la centralidad del lenguaje, de los sentidos construidos y sentidos compartidos en su íntima relación con la acción (GERGEN, 2007).

En relación con esto, son las narrativas de los actores y los diálogos de los que participan lo que constituyen el mundo relacional y por ende social y cultural (GERGEN, 2007; WHITE y EPSTON, 1993). Lo anterior hace alusión a la dimensión generativa y performativa del lenguaje (GERGEN, 2007), generativa en cuanto al aporte de las narrativas, diálogos y procesos relacionales de los agentes participantes en la construcción de realidades, y a su vez performativa aludiendo al planteamiento de Austin en términos del lenguaje que es a la vez acción.

Este nexo tan cercano entre los sentidos compartidos y las acciones ( Ídem ), hacen parte del proceso del proyecto, como una investigación que posibilita a la vez generar comprensiones a través de interpretaciones construidas de manera colaborativa entre los investigadores y los agentes participantes, y una investigación que tiene a la vez toda una apuesta de transformación, que en este caso particular, es la generación de posibilidades de relacionamiento a través de las narrativas colectivas, ante la fragmentación de los tejidos relacionales, sociales y culturales a causa del conflicto armado.

Lo anterior para empezar a construir nuevos vínculos, nuevas redes y nuevas relacionales, tomando como punto de partida las narrativas colectivas, las cuales, dentro del mismo ejercicio investigativo, y como fue expresado por los y las participantes, llevaron a la creación de nuevos rumbos en las dinámicas cotidianas, en sus relaciones, e incluso en la consolidación de lazos entre el grupo de participantes.

Con esto, desde la hermenéutica ontológica política performativa se consolida una apuesta orientada a la transformación, desde el lenguaje y su nexo indisociable con la acción, frente a lo cual las narrativas colectivas, propician resignificaciones en cuanto a la memoria y a posibilidades futuras tanto relacionales como de construcción de paz (ALVARADO et al., 2014; ALVARADO, OSPINA-ALVARADO y SÁNCHEZ-LEÓN, 2016).

Población

En Bogotá el trabajo de campo se llevó acabo en la localidad de Ciudad Bolívar, Caracolí en el Centro de Desarrollo Infantil (CDI) El Jardín de Sofí. Ciudad Bolívar se encuentra ubicado en el sur de Bogotá limitando en el norte con la localidad de Bosa, al sur con la localidad de Usme, al oriente con Tunjuelito y en el occidente con Soacha. Dentro de sus condiciones sociales se encuentran situaciones de marginalidad social, el hacinamiento, la exclusión y la pobreza. Recibe migración de diferentes partes del país teniendo población indígena, afrodescendiente y desplazada del conflicto armado, es importante mencionar que esta localidad recibe el 26,3% de la población desplazada por el conflicto.

Presenta uno de los índices más altos en diferentes violencias como microtráfico, enfrentamientos armados, mercados ilícitos entre otros. Sin embargo, es importante resaltar las diferentes estrategias que han encontrado los ciudadanos para enfrentar dichas problemáticas sociales, teniendo intervenciones de organizaciones sociales internas y externas que trabajan por el bienestar y calidad de vida de los niños, las niñas y jóvenes, desde apuestas de arte, cine, música, teatro y expresiones artísticas que luchan para combatir y alejar a la población de las violencias que se viven en la localidad.

El trabajo realizado en el CDI Jardín de Sofí constó de la ejecución de siete talleres lúdico-creativos con familias, cinco con agentes y seis con niños y niñas creados por el equipo de investigación desde las categorías base de la investigación en donde participaron 39 familias, 39 niños y niñas y diez agentes educativas.

Los talleres lúdico-creativos presentaron momentos de diálogo colectivo, historias personales, creación de cuentos y creaciones artísticas de dibujos y esculturas de plastilina. Esta metodología permitió recoger la información por medio de un análisis de narrativas colectivas sin fragmentar los diálogos, lo cual permitió potenciar el enriquecimiento de las conversaciones de los actores en donde construían de manera conjunta historias, identidades y potencias para la construcción de paz.

De igual forma, se analizaron las producciones gráficas de los talleres las cuales permitieron dialogar desde otras formas de lenguaje en donde el arte y el juego fueron herramientas no solo para las niñas y los niños sino para sus familias. La información fue sistematizada y analizada por medio de un análisis de categorías y tendencias que posibilitó moverse entre las historias de las familias entendiendo tiempos, conexiones, situaciones y contextos de los actores sin limitar sus comprensiones ni agregar acciones de los investigadores.

Las personas dan forma a sus vidas cotidianas por medio de relatos sobre quiénes son ellos y los otros conforme interpretan su pasado en función de esas historias. El relato, en el lenguaje actual, es una puerta de entrada a través de la cual una persona se introduce al mundo y por medio de la cual su experiencia del mundo es interpretada y se transforma en personalmente significativa (CLANDININ, PUSHOR y ORR, 2007, p. 22).

Principales hallazgos y resultados

A continuación, se presentarán algunos de los resultados producto del análisis de información del Taller 5 “Externalización de las violencias asociadas al conflicto armado” y Taller 6 “Emergencias y potencias de construcción de las paces” de los cuales emergieron las categorías “Excepciones a la violencia desde actividades cotidianas en la casa y el CDI identificadas por las niñas, los niños y las familias” y “La construcción de paz identificada en un trabajo colectivo con la comunidad y la familia por medio del cuidado el afecto y el diálogo”. Las tendencias que se encontraron de estas dos categorías se pueden visualizar en el siguiente cuadro.


[Figure ID: gf2] Cuadro 1.

Categorías de investigación del proyecto – Narrativas colectivas de paz y conflicto armado desde las voces de los niños y niñas de la primera infancia, familias y agentes relacionales en el marco del posconflicto/posacuerdo


Alternate Text: Cuadro 1 Categorías de investigación del proyecto – Narrativas colectivas de paz y conflicto armado desde las voces de los niños y niñas de la primera infancia, familias y agentes relacionales en el marco del posconflicto/posacuerdo.
  —Elaboración de las autoras..

En el siguiente apartado se socializarán algunas narrativas de cada una de las categorías grandes de análisis y especificando dos de sus tendencias emergentes que permitieron dialogar con las historias de vida, sus interpretaciones, herramientas desde el juego, el afecto y la creación de redes comunitarias como estrategias de pacificación.

1. Excepciones a la violencia desde actividades cotidianas en la casa y el CDI identificadas por las niñas, los niños y las familias

El diálogo entre las familias permitió develar algunos espacios familiares y educativos de los niños y las niñas y sus acciones colectivas que permitían la libre participación de los actores desde sus estrategias, subjetividades y actividades que no permitían la presencia de la violencia o que la transformaban desde el afecto, el juego y la construcción de redes comunitarias donde las familias y los niños eran actores principales. En esta categoría se identificaron cinco tendencias que permiten evidenciar lo enunciado anteriormente de las cuales se profundizará en las siguientes dos.

1.1. Espacios de crianza que fomentan la construcción de paz identificando las excepciones a las violencias desde el compartir, el afecto y reconocimiento a las potencias

Las familias identificaron espacios donde compartían con sus hijos e hijas desde acciones cotidianas que reforzaban el cuidado y el afecto por los demás, dentro de estas acciones reconocieron el compartir en la casa desde el esparcimiento, el juego y los espacios abiertos.

— ¿Qué cosas hacen colectivamente en la familia? (Entrevistador)— Mirar televisión, digamos que, bueno más que todo los fines de semana que estamos reunidos ellos “Ay que vamos a hacer, vamos a ver una película” y vamos a ver la película, les gusta mucho ver películas y yo no sé por qué; ¿qué vamos a hacer? Ver una película, y si mejor vamos pal parque, bueno pero mejor una película. Pero siempre todos colaboran. (Madre, N)— Me gusta jugar mucho con ellos, jugar a las escondidas, leerles libros, ver televisión, muñequitos, nos ponemos los tres a ver muñequitos, ir a dormir. (Madre, E)

A su vez, identificaron los espacios espirituales como un vínculo en común que las une, siendo la iglesia un lugar donde no se presenta la violencia y que a su vez fomenta el amor, el respeto, la tranquilidad, algunas madres hacen referencia a un lugar que les proporciona paz desde la reflexión y el encuentro con Dios.

— Pues cuando llevamos los niños al parque, los llevamos a la iglesia y ellos van como con otra mentalidad, no están pensando en las cosas malas, y pues en la iglesia cuando viene la charla y la prédica pues les dan consejos o los sacan a parte y les dan clases a los niños, ahí les explican a ellos y pues también cuando están en el parque. En esos momentos estamos en momentos donde no se presenta la violencia (…) a la iglesia van conmigo también. Mas que todo, los fines de semana. Digo yo que es como un momento en que uno como que llega a un encuentro con Dios, y a veces así uno tenga problemas deja de pensar en los problemas que ay, es como un momento de relajación, de paz, lo tomo así. (Madre, Ar)

Las actividades que realizan las familias empiezan a emerger como espacios de reconocimiento que propician el afecto, en donde la violencia no se encuentra presente como lo han mostrado las anteriores narrativas. Es potente analizar los diferentes diálogos de las familias donde reconocen proyecciones futuras que sus hijos revelan desde actividades artísticas, las cuales son identificadas dentro de espacios donde la violencia no está presente. A su vez dichas actividades permitieron identificar las potencias hacia nuevos caminos como se muestra en las siguientes narrativas:

— ¿De acuerdo como es tu hija e hijo cuales crees que serían opciones posibles futuras en las que no estuviera presente la violencia o estuviera presente menos que en otros momentos? (Entrevistador)— Pues mi hija dice que quiere ser bailarina de ballet, entonces en esos espacios yo no he visto que haya violencia ni nada de eso, las niñas comparten mucho entre si y en la universidad y en el colegio también, pues en esos espacios como van es a compartir todas esas ideas. En el colegio hay violencia, pero muy poco, los profesores siempre están ahí pendientes. (Madre, Lm)— ¿Cómo construyen los sueños o el proyecto de familia aún después de vivir el conflicto armado? (Entrevistador)— Pues haciendo lo que le gusta a mi hija y todo eso, que es bailar. No quedarnos ahí estancados como siempre pensando “Ay en lo que nos pasó y eso” a salir. (Madre, L)— ¿Cómo qué ver que la vida sigue después de eso cierto? (Madre, Ad)— Si. (Madre, L)— Sería enfocándose en un proyecto de vida, acompañando de la familia, que en el proyecto esté incluido el estudio. (Madre, A)

El baile hace parte de las diferentes expresiones artísticas identificadas por los niños, las niñas y sus familias, en donde pueden expresar, libertad, armonía, afecto y seguridad donde lo colaborativo sigue siendo parte esencial. A su vez, autores como Gómez-Serrudo (2008) y Ospina-Ramírez y Ospina-Alvarado (2017) hacen referencia a la danza y demás expresiones como una puerta directa al juego, a la participación en espacios educativos y familiares.

Al compartir las experiencias identificadas donde no se encuentra presente la violencia, las familias reconocieron desde encuentros intergeneracionales espacios donde se retomaban las prácticas de crianza que para ellas fomentaron los valores como un aporte a ejercicios de construcción de paz.

En estas narrativas emergió como elemento en común la importancia del diálogo entre las hijas, los hijos y demás agentes relacionales como una herramienta para la prevención de la violencia y las relacionales intergeneracionales, en donde el respeto, la honestidad y la colaboración hacen parte de algunas estrategias identificadas en dichos espacios.

— Inculcarle valores y todo eso, si, así también fueron mis papás, pero que me pegaban o algo, no, la verdad no, ellos nunca fueron así, con nosotras nunca, pero si nos educaron bien y con valores, y así también yo trato de educar a mi hijo y dándole mucho amor también. (Madre, Ad)— Mis papás siempre o casi siempre han sido cristianos, entonces siempre ha sido mucho amor y todo eso, comprensión y todo eso. Entonces mi mamá y mi papá fueron así a respetar a los demás y nosotras también, a no coger lo que no era nuestro, la honestidad y eso; y si veo a alguien que se le cayó algo, yo se lo puedo dar. (Madre, Lm)— Cuándo los papás de uno, lo educaron a uno, era otro tiempo, y este es otro tiempo, porque nunca mi papá me pegó, ni me regañaba así porque yo nunca fui grosera. (Madre, M)— Y yo ahora cuando veo que alguno le alza la voz a la mamá o son así todos groseros eso me parece terrible porque a nosotros no nos trataron así. Digamos nosotros, “mami eso que me dijiste, no me pareció” hablar con amor, entonces como que reflexionar entre todos sobre lo que está bien y está mal. (Madre, Lm)

1.2. El CDI como espacio para el esparcimiento, la construcción de acciones pacíficas desde el juego y el trabajo en red con familias

Las familias identificaron los espacios educativos propiciados por el CDI como escenarios que permiten la participación colectiva de la comunidad, niños, niñas y agentes relacionales. Unas de las actividades más mencionadas que es relacionada con escenarios donde no se encuentra presente la violencia fue el bazar que realiza el CDI como motivo del día de la familia.

— ¿De acuerdo con sus experiencias previas, en la comunidad cual creería que serían las acciones posibles en las que no estuviera presente la violencia? (Entrevistador)— Pues yo pienso que cuando uno hace actividades acá en el jardín, uno siempre viene y comparte en familia, cuando le dejan tareas a los niños para la casa que uno los ayuda a hacerlas allá, les mandan mucha manualidad, y uno se distrae mucho. (Madre, E)— Pues yo dibujé aquí el día de la familia, aquí hacemos la celebración del día de la familia, entonces venimos todas las familias y compramos, como un bazar, y vendemos salpicón, obleas, empanadas, arepas rellenas, entonces así, venimos las familias y compramos, entonces ahí no está presente la violencia. (Madre, A)— Cómo el compartir. ¿Y hay otros espacios en los que puedan compartir? Que te llama la atención de esos espacios. (Entrevistador)— Pues también está la clausura, el día de la familia. Me llama la atención porque la pasamos todos chévere, y no se ve violencia, estamos toda la familia y la pasamos chévere porque venimos, compramos, comemos. Se muestran stands que muestran todo lo que hacen los niños, en el proceso que llevan y uno ve los trabajos que han hecho los hijos, los que han coloreado, todo lo que ellos han hecho. (Madre, Ad)

Las siguientes narrativas evidencian otras actividades que reconocen los niños y niñas en donde prima el juego y el afecto como respuesta a nuevas formas de unión y trabajo colectivo donde no hay presencia de violencia:

— ¿Qué es lo que más les gusta del Jardín de Sofí? (Entrevistador)— ¡Jugar! (Niño 1)— Las bombas y los peluches. (Niña 1)— Los pasteles. (Niño 2)— Los peluches. (Niña 2)— Jugar con las pelotas. (Niña 3)— A mí me gusta abrazar al muñeco Winnie Phoo. (Niña 4)— A mí me gusta abrazar a mi mamá. (Niña 5)— A mí me gusta mucho arroparme con mi mami. (Niño 3)— Me gusta jugar. (Niño 4)— A mí me gusta jugar con los juguetes y comer. (Niño 5)— Consentir. (Niño 6)— A mí me gusta comer. (Niño 7)

En el desarrollo del taller, las narrativas colectivas de niños y niñas, se identificaban con énfasis a la importancia del juego tanto en espacios educativos y familiares que les permitían interactuar con sus familias y pares desde la diversión, el compartir y las muestras de afecto que reconocieron como las acciones que más disfrutaban enfocando sus experiencias a los aportes y las nuevas estrategias de los Centros de Desarrollo Infantil.

2. La construcción de paz identificada en el trabajo colectivo con la comunidad y la familia por medio del cuidado el afecto y el diálogo

Los participantes hicieron mención a los procesos de construcción de paz desde la importancia de lo cotidiano, en donde el juego y el diálogo que han generado con sus agentes relacionales se convierten en nuevas formas de comunicación. Dichas prácticas y espacios se encuentran identificados en la importancia de la búsqueda de nuevas acciones que les permitan reconocer sus potencias. La segunda categoría identificada, cuenta con la emergencia de tres tendencias que abordan el tejido anteriormente mencionado con un énfasis hacia la acción y la participación de las familias, las niñas y los niños en los diferentes espacios, a continuación se abordan dos de las tendencias.

Por medio de la construcción con plastilina, las familias representaron desde esculturas las acciones, espacios y características que consideraban como construcción de paz, algunas de sus reflexiones y diálogos, se encontraron direccionados a la importancia del compartir como familia y el fortalecimiento de sus lazos. A su vez, el afecto fue mencionado en la mayoría de las narrativas como acción y herramienta que aporta a la unión familiar y a las nuevas estrategias para fortalecer sus redes desde espacios cotidianos.

— Y cuando hablamos de construir paz en familias que te imaginas. (Entrevistador)— Con los vecinos, con los amigos. Y solo también. (Madre, E)— Mi esposo y mi hijo porque eso es lo que estoy haciendo. (Madre, Ad)— ¿Y cómo construyes paz con ellos? (Investigadora)— Compartiendo. (Madre, Ad)— ¿Y por qué es construcción de paz? (Entrevistador)— Porque compartimos, dialogamos. (Madre, N)— Uno hace sancocho y se reúne toda la familia, y se hace como encuentro todos los fines de semana. Y nos reunimos en familia, hacemos, sancocho, enyucado que es algo de la costa, jugamos cartas, nos reímos. Por eso más que todo simbolicé la unión, porque entre semana estamos trabajando y cada quien tiene sus que haceres en la casa, los fines de semana digamos que si es de amor y amistad nos reunimos. (Madre, N)— Y cómo se lleva a la práctica. (Investigador)— Teniendo confianza. (Madre, A)— Aceptando a las personas tal tal cual como son. (Madre, E)— Aceptando las diferencias. (Madre, D)— Con amor. (Madre, A)

Algunas de las esculturas representadas se enfocaron en la importancia del juego para las niñas y los niños en espacios familiares y comunitarios como una forma de expresión y unión. Entre estos reconocieron el parque de la comunidad como un espacio de libertad, destreza y bienestar como se evidencia en las siguientes narrativas:

— Mientras están haciendo estas esculturas que se están imaginando. (Investigador)— Yo me estoy imaginando un parque, un columpio donde van los niños a jugar, la palomita blanca que significa paz, el corazón es amor y los dos lacitos de unión. (Madre, Ar)— Yo lo representé cuando llevo los niños al parque… Les encanta mucho jugar en columpio, (…) lo represente con la unión que hay en mi familia, también con el pajarito de la paz y la música. (Madre, Ad)— Y en el parque cómo construyen paz. (Investigador)— Jugando con los niños, y pues pienso que se construye paz porque ya tienen otras mentalidades hacia el juego, no tienen otros pensamientos que digamos si ya los niños son adolescentes el pensamiento con el amigo de que el cigarrillo, el vicio que la cosa, sino que están concentrados en su parque, que juegan con los animalitos. (Madre, Ar)

Los talleres con los diferentes actores se enfocaron desde un reconocimiento a las historias de vida de las diferentes madres que habían sido desplazadas a causa del conflicto armado en varias ciudades pero dirigieron sus pasos a nuevos caminos y oportunidades creadas desde la colectividad, el afecto, la fortaleza familiar y el soporte de diferentes actores:

— Me parece que esta mamá le da mucho amor a su familia y su familia a ella y lo que dice es muy lindo porque comparte mucho con ellos, con eso me siento reconocida. (Madre, Ar)— Reconozco la experiencia de ella porque también se alegran; un ejemplo, mi papá, mi mamá, mis tíos nosotros tenemos un grupo de la familia, y enviamos fotos, no que haciendo un sancocho, haciendo la torta, que qué rico estar por allá unidos, estar compartiendo en familia, que eso nos llena de alegría, entonces hay como una unión. (Madre, Ad)— Ojalá todos fuéramos igual, osea la familia todo, no sé, como que no hubiera tanta desunión, tanta guerra. (Madre, A)— Yo quiero regalarle esto a ella porque me parece que, como que compartimos la costumbre de la familia (…) las ideas son las misma, si uno comparte, uno habla que la comida, que la familia, que porque está allá lejos y de pronto como que uno se entera de cosas que de pronto alguien de la familia le va pasando, dos, tres, cuatro días (…) ay pero si no hablamos, no dialogamos como me entero. Si a mí me parece que el diálogo une mucho a la familia. (Madre, N)— Pues a mí me llamó la atención todos, porque digamos que de alguna cosita van como cogidos de la mano, la comida, que el deporte, que el parque, que la familia unida, entonces son como que una sola cosa, si no que yo principalmente el sancocho digamos, ellas el parque, la muchacha en la iglesia, ella la bicicleta, pero hay cosas que van agarraditas de la mano, entonces. (Madre, Ar)

Las anteriores narrativas evidencian la importancia de los diálogos colectivos, que emergen en los talleres en donde se reconocen los actores desde sus experiencias de vida y las acciones, y herramientas que han identificado al llegar a nuevos espacios donde una parte de su familia tuvo que quedarse en el campo y encontraron estrategias para compartir y pensar en el otro desde los nuevos territorios. A su vez, las madres identificaron aspectos en común como acciones que pueden transformar los espacios donde se encuentra presente la violencia en espacios de construcción social y comunitaria que permite pensarse desde sus potencias y no desde las carencias.

Discusión y conclusiones

Las narrativas colectivas permiten trabajar desde la construcción de realidades del lenguaje y las relaciones humanas (GERGEN, 2007) que en este caso evidencian los discursos entre las familias hacia la resignificación de sus prácticas para reconocer las estrategias y experiencias que han construido de manera colectiva, donde el lenguaje sale de la naturalización de la violencia y se transforma en prácticas constructoras de paz desde la colectividad y la comunidad.

Los hallazgos desde las narrativas de los dos talleres analizados permitieron develar nuevas formas de participación donde el diálogo con otros actores que hacen parte de su comunidad, se transforma en una herramienta que permite el reconocimiento a los demás y la creación de nuevas estrategias que luchan contra la violencia y se construyen de manera cotidiana.

Así mismo la hermenéutica ontológica política o hermenéutica ontológica performativa, permite hacer visibles las voces y las expresiones que han sido silenciadas por contextos sociales y perspectivas hegemónicas para develar otras formas de comprender y narrar la realidad. En línea a esto, las familias transformaron su discurso y la forma de narrarse, desde el reconocimiento a las demás participantes que también habían sido desplazadas a causa del conflicto armado y que se encontraban en un mismo espacio dispuestas a compartir, escuchar y crear las nuevas prácticas que se enfrentan para alejar la violencia de sus espacios familiares, comunitarios y educativos como se evidencia en el análisis de la segunda categoría.

Sus diálogos iniciaron desde el recuerdo de experiencias familiares, donde las acciones deseadas para sus hijos e hijas de la primera infancia, son enmarcadas desde las vivencias con sus padres, este momento permitió identificar algunas experiencias de crianza donde la violencia estuvo presente desde aspectos generacionales, pero con la intención a la no repetición con sus hijas e hijos identificando reflexiones hacia la búsqueda de la convivencia pacífica y la construcción de subjetividades

Los niños y las niñas reconocieron como principales momentos de tranquilidad, el juego en los Centros de Desarrollo Infantil y como por medio de este se involucraba el afecto, la solidaridad y el compartir espacios con sus pares desde experiencias similares, como juegos, rondas y comidas; hallazgos que permiten visibilizar como pueden desinstalar sistemas de reproducción de la violencia y ser visibilizados como sujetos políticos capaces de proponer diferentes modos de relacionarse donde prime el encuentro y al reflexión con los otros.

Así mismo, dentro de las actividades diarias de las familias, el reconocimiento a la importancia del juego, el baile y la música como escenarios donde no se encuentra presente la violencia, permite conocer las nuevas estrategias que han identificado desde múltiples lenguajes que proporcionan libertad de expresión y nuevas identidades. En línea a esto, relacionaron la construcción de paz desde el afecto, el fortalecimiento de redes, el respeto y compromiso hacia los demás más allá de sus espacios familiares, pues el reconocimiento y aprendizaje que se evidencia en sus narrativas colectivas desde la experiencia del día de la familia, develó el interés de todas las participantes por involucrarse en los espacios comunitarios que fueron reconocidos como espacios promotores de la construcción de paz.

Las experiencias vividas por las familias desplazadas del conflicto armado se han caracterizado desde los cambios y transformaciones que tuvieron que vivir al momento de dejar el campo y sus familias a causa de la guerra, en donde se menciona como factor principal la falta de redes de apoyo en la capital como uno de los miedos más frecuentes. Los espacios de los talleres dieron la oportunidad a la investigación, de conocer la transformación y las nuevas formas de narrarse de las familias al momento de identificar que no están solas en los nuevos caminos y que desde sus reflexiones han logrado crear nuevas redes de apoyo. El reconocimiento a las potencias, al afecto, la fortaleza y la unión familiar crea nuevas estrategias y traza otras rutas en caminos donde las familias seguían sintiendo miedo, inseguridad o soledad.

De manera adicional, el análisis de las narrativas mencionadas y la emergencia de las categorías, permite identificar que las familias no solo se nombran y relacionan en estos espacios desde las redes de apoyo, pues su interacción y aporte va más allá de un apoyo institucional o asistencial, desde el análisis de narrativas colectivas las familias logran formar redes de fortalecimiento y construcción afectiva y política como prácticas y herramientas para enfrentar la violencia.

Es de acuerdo a los anteriores planteamientos y resultados, que la metodología implementada no solo orienta a comprender las narrativas colectivas de las niñas, los niños y las familias, sino que devela las transformaciones de los actores desde los talleres lúdicos creativos implementados; que a su vez, permiten la construcción de nuevas formas de relacionamiento entre ellos con la comunidad y la creación de estrategias hacia nuevos sentidos y prácticas políticas.

Así mismo, en los encuentros y el desarrollo del proyecto, las familias empezaron a nombrarse como parte de la comunidad y sujetos políticos con capacidad de acción, compartiendo que los talleres permitieron la creación de redes comunitarias y colaborativas entre ellas y los diferentes actores de la comunidad, donde el discurso de la violencia logra transformarse a las acciones y potencias que ellas y ellos tienen para construir procesos de paz con sus hijos e hijas de la primera infancia.

— Ahora queremos que piensen en una palabra o en una frase algo que les haya quedado de este proceso. (Investigador)

Palabras de familias: Unión; compartir; amor; amistad; tranquilidad; creatividad, unión; paz; yo les quiero decir que muchas gracias, por todo lo que nos enseñan, por muchas cosas, y con cada cosa que nos van enseñando vamos creando nuevas experiencias, mil gracias.


[1].

fn4Como ha sido nombrado en el acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y las Farc-EP.

Referencias
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.
11.
12.
13.
14.
15.
16.
17.
18.
19.
20.
21.
22.
23.

Apontamentos

  • Não há apontamentos.


Direitos autorais 2020 Dilemas - Revista de Estudos de Conflito e Controle Social

Licença Creative Commons
Esta obra está licenciada sob uma licença Creative Commons Atribuição 4.0 Internacional.

             

APOIO: