Ruy Mauro Marini y el neodesarrollismo en Brasil (2003-2016)

Dario Clemente*

Resumen: Ruy Mauro Marini sigue siendo una referencia insoslayable para las ciencias sociales latinoamericanas a través de su obra y su método, herramientas irremplazables para el análisis y la acción en el marco de una nueva etapa de inserción periférica para nuestra región. En particular, las categorías de semiperiferia y subimperialismo se constituyen todavía en conceptos centrales para el estudio del Estado capitalista en Brasil en la fase neodesarrollista, durante la cual se han consolidado una política internacional “híbrida” entre subimperialismo y autonomía y una forma de inserción internacional dependiente, ambas expresiones de una transformación profunda en la correlación de fuerza interna y en la relación centro-periferia a nivel mundial.

Palabras clave: Marini. Neodesarrollismo. Brasil. Subimperialismo. Semiperiferia. Dependencia..


Resumo: Rui Mauro Marini continua sendo uma referência incontornável para as ciências sociais latino-americanas por sua obra e seu método, ferramentas insubstituíveis de análise e ação no marco de uma nova etapa de inserção periférica da nossa região. Em particular, as categorias de semiperiferia e subimperialismo ainda são conceitos centrais para o estudo do Estado capitalista no Brasil na fase do neodesenvolvimentismo, durante a qual consolidaram-se uma política internacional “híbrida” entre subimperialismo e autonomia e uma forma de inserção internacional dependente, ambas expressões de uma profunda transformação na correlação de forças interna e na relação centro-periferia em todo o mundo.

Palavras-chave: Marini. Neodesenvolvimentismo. Brasil. Subimperialismo. Semiperiferia. Dependência.


Abstract: Ruy Mauro Marini continues to be a key reference for the Latin American social sciences thanks to his work and his method, irreplaceable tools for analysis and agency in the context of a new stage of peripheral insertion for our region. In particular, the categories of semi-periphery and sub-imperialism are still central concepts for the study of the capitalist State in Brazil in its neodevelopmentalist phase. In this period, a “hybrid” international politics between sub-imperialism and autonomy and a dependent form of international insertion consolidated, both influenced by a profound transformation of the internal correlation of forces and of the center-periphery relationship worldwide.

Keywords: Marini. Neodevelopmentalism. Brazil. Sub-imperialism. Semi-periphery. Dependency.


* Becario posdoctoral CONICET (Argentina), docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), dclemente.cbta@gmail.com. ORCID: https://orcid. org/0000-0002-6554-5816.

Introducción

El trabajo de Ruy Mauro Marini se constituye en una referencia ineludible para comprender el Brasil reciente. Sus aportes al estudio del Estado capitalista en Brasil (principalmente, MARINI, 1965, 1969, 1973, 1977, 1985) resultan inestimables gracias a su capacidad para articular el análisis del desarrollo económico de este país – y su política exterior – en relación a la evolución del capitalismo global, concebida desde un enfoque marxista de la dependencia. La riqueza de sus análisis se debe también a la aplicación de un método de investigación – una consistente propuesta epistemológica – que logra enlazar los acontecimientos internacionales, caracterizados como un “proceso y campo de fuerzas cambiantes”, con un riguroso análisis de las relaciones de fuerza y de la composición de clase de los Estados capitalistas involucrados en ese campo. Pero no solo eso: su aspiración a leer la región valorando las sociedades latinoamericanas en su peculiaridad e historicidad – considerándolas, a la vez, en su relación con la estructura mundial y con los procesos globales – contribuye a superar la falsa dicotomía entre “interno” y “externo”, mientras que su perspectiva marxista permite rechazar implícita y explícitamente una rígida separación entre economía y política. En particular, la teoría del subimperialismo, referencia principal de su obra, se señala al reconocer que la condición periférica del continente no permite el uso acrítico de conceptos elaborados en el norte, como una teoría desde y para América Latina.

La potencia de su pensamiento, y del universo categorial que Marini ha dado a la luz, queda patente cuando consideramos la efervescencia del debate reciente alrededor de la vigencia de sus análisis sobre Brasil y su peculiar abordaje a la teoría marxista. Se trata, en efecto, de “ideas que vuelven una y otra vez”. En particular, el concepto mariniano de subimperialismo ha gozado de una renovada circulación, que se explica a partir de la necesidad de comprender en toda su magnitud la inaudita expansión del capitalismo brasileño que ha acontecido en la fase que aquí reconstruimos como “neodesarrollismo”. Así, varios autores y autoras (CERQUEIRA, 2014; LUCE, 2011; SEABRA; BUENO, 1999; VUIK, 2013) han acudido directamente a Marini para actualizar sus teorías y traer sus conceptos a un momento presente donde Brasil ha dejado de ser una dictadura militar y la mundialización del capital ha transformado radicalmente las condiciones de la acumulación. Otros y otras (BERRINGER, 2013; SOUZA, 2013), a pesar de declarar inadecuados sus conceptos para nuestra coyuntura, han sentido la necesidad de hacer lo mismo, construyendo un piso para el análisis del Brasil contemporáneo a partir del rechazo a sus postulados centrales. A la vez, el concepto de subimperialismo ha sido extendido para categorizar grupalmente el ascenso de los países BRICS en la economía mundial y pensar las nuevas relaciones

centro-periferias, por medio de su recuperación (FÉLIZ, 2019b1; SLIPAK, 2016a; BOND, 2015), critica (FONTES, 2010; KATZ, 2022) o rechazo (SMITH, 2010). De la

misma forma, se ha asistido a una reafirmación de la categoría mariniana de “centros medianos de acumulación” para caracterizar las economías “emergentes” o “semi-periféricas” en el siglo XXI (PEINADO, 2011, 2014), reapropiaciones del legado del pensador brasileño que se dan en el marco de una general revitalización del debate alrededor de la teoría marxista de la dependencia y su vigencia (KAN; KITAY, 2020; MARTINS, 2022; OSORIO, 2016; VALENCIA, 2017).

En esta senda se coloca el presente artículo. Nos interesa, en particular, recuperar a Marini – sus categorías, su metodología – para caracterizar el Brasil reciente, el Brasil neodesarrollista (CLEMENTE, 2019, 2022, 2023). En particular, si bien el método di-alectico de Marini permite reconstruir el desarrollo de la política internacional de un Estado en conjunción con los vaivenes en las relaciones de fuerza domésticas – y aquí se encuentra, en nuestra opinión, su aporte más valioso (CLEMENTE, 2018) – en este articulo nos limitamos a (re)explorar sus categorías como herramientas útiles para abordar la dimensión de la política internacional y de la forma de inserción del Brasil neodesarrollista. A tal fin, partimos de la advertencia de Claudio Katz con respecto a la necesidad de registrar “[…] la diferencia radical que separa al capitalismo del siglo XXI con el vigente en la época de Marini” (KATZ, 2018, p. 224), fase en la cual todavía el poderío militar y la concentración económica iban más nítidamente de la mano, algo que sugiere, en la actualidad, la necesidad de separar el análisis de las “estructuras económicas semiperiféricas” y de los “roles subimperiales” (KATZ, 2018). En este sentido, la estructura del artículo se compone de tres secciones. En la primera, reconstruimos la novedad del planteo de Marini con respecto a Brasil y su desarrollo dependiente, es decir, la introducción de los conceptos de semiperiferia y subimperialismo en el debate a él contemporáneo. Las siguientes dos secciones están dedicadas a abordar, por separado, estos dos conceptos y su vigencia para estudiar el neodesarrollismo en Brasil. Así, el segundo apartado recupera el concepto mariniano de subimperialismo y lo pone en tensión con el de autonomía, ausente en Marini pero vinculado a su análisis de los gobiernos “independientes” pre-dictadura y su política exterior, para avanzar la hipótesis que el neodesarrollismo haya expresado una política internacional “híbrida”, mostrando una mezcla de elementos propios de las dos orientaciones. La tercera sección, en cambio, considera la vigencia del carácter semiperiférico de Brasil, apuntando a comprender la forma de inserción internacional dependiente que el neodesarrollismo ha perseguido, una forma propia


  1. Féliz concentra su análisis en Argentina, país que, tal cual consideraba Marini, no logra alcanzar una posición subimperial.

    de las nuevas relaciones centro-periferia en el capitalismo mundializado. A seguir, unas breves conclusiones cierran este artículo.


    Subimperialismo: el Brasil de Ruy Mauro Marini


    El punto de partida de la elaboración de Marini es el descubrimiento de que la teoría marxista del imperialismo2 es una teoría válida para las potencias centrales, pero que en el caso de América Latina y de Brasil esta debe acompañarse, necesariamente, de una elaboración situada. En su modelo, la expansión global del capitalismo ya había modificado la estructura centro-periferia en la década de 1960, creando “centros medianos de acumulación”, como Brasil. Estos eran, al mismo tiempo, dependientes del centro económico y dominantes frente a su propia periferia, ya que habían alcanzado un nivel más alto de “composición orgánica” y de concentración y centralización del capital. La fórmula que acuñó para representar esta condición peculiar fue la de subimperialismo, definida como “[…] la forma que asume la economía dependiente al llegar a la etapa de los monopolios y el capital financiero” (MARINI, 1977, p. 17). Marini instaba (1985), en este sentido, a superar las visiones estáticas y dualistas como este-oeste, norte-sur y centro-periferia, para adoptar un enfoque que considera a las relaciones internacionales como un “proceso y campo de fuerzas cambiantes”, como una tela intricada, sacudida constantemente por la lucha entre el vértice imperialista y los capitalismos emergentes que quieren formar parte de ese círculo, desplazando otros países dominantes e intentando, a la vez, no “deslizarse” hacia abajo (MARINI, 1985).


    En particular, el planteo de Marini resulta una reflexión pionera en el marco de la teoría de la dependencia y de la teoría marxista de la dependencia, puesto que el autor brasileño registra –como sucesivamente harán, usando la categoría de “semi-periferia”, los modelos propuestos por Immanuel Wallerstein (1979) y Samir Amin (1975) – la existencia de un nivel intermedio entre el centro y la periferia: los centros medianos de acumulación. En efecto, en su opinión, el “desarrollo” en la periferia era el resultado de la “internacionalización” de los mercados internos a través de su incorporación a las cadenas globales de producción, aunque, a diferencia de los países centrales, este proceso no permitía la expansión de los mismos mercados locales y la creación de un consumo de masa, debido a una estructura económica sofocada por la importación de bienes de lujo por parte de las élites y una especialización general en


  2. La teoría marxista del imperialismo tiene a Lenin y a la obra El imperialismo, fase superior del capitalismo como referencia central.

    la producción para la exportación (CLEMENTE, 2018). Sin recurrir a la tradicional definición de Samir Amin de economías “autocentradas” vs economías “extraverti-das”3, Marini mantenía que la diferencia principal entre el centro y la periferia se encontraba en que en la segunda había uno hiato estructural entre la capacidad productiva, determinada en gran parte por las necesidades de los mercados externos, y el consumo, siendo el crecimiento endógeno dispuesto por las relaciones externas y no por las exigencias internas. Por otro lado, una marca característica de la periferia sería la “sobrexplotación” de la fuerza de trabajo, es decir, una extracción exacerbada de valor de la mano de obra local por parte de las clases dominantes – obtenida, principalmente, por medio de bajos salarios, pero también por la negación de estándares de vida mínimos – que logran así ganancias suficientes para enriquecerse y transferir a la vez una cuota relevante del excedente económico a las burguesías de las economías centrales, a las cuales se encuentran subordinadas. En este sentido, la insuficiencia del mercado interno y la sobreexplotación o “doble explotación” son, según Marini, las características principales de la dependencia. Sin embargo, la expansión global del capitalismo, al transferir capitales, medios de producción y tecnología a la periferia, había llevado involuntariamente a la conformación de los centros medianos de acumulación, que se encontraban en una situación novedosa, desarrollando la capacidad de mantener parte del excedente económico producido –y de extraer a su vez excedente de los países periféricos menores – sin dejar de transferir el resto a los países centrales, en un flujo continuo determinado por el endeudamiento externo y el intercambio desigual. Por esta y otras razones, este proceso no permitía la expansión de los mercados locales.

    Pero esta integración subalterna al mercado mundial tiene también otros efectos sobre los centros medianos de acumulación, que los llevan a ejercer una dominación sobre su propia periferia. En efecto, al alcanzar estos países una “[…] composición orgánica media en la escala mundial de los aparatos productivos nacionales” (MARI-

    NI, 1977, p. 17), las burguesías locales

    […] logran apropiarse de una ganancia extraordinaria, sea liderando internamente la producción en sus ramas respectivas, sea operando en otras economías sometidas a la expansión subimperial, apropiándose del valor producido en las naciones más débiles. Y una parte de esa masa de valor -otra es drenada por las relaciones con el imperialismo- viene incorporada, posibilitando, dentro de los límites de una economía dependiente, cierto desarrollo con algún


  3. “Mientras que en el modelo de la acumulación autocentrada las relaciones exteriores se someten a la lógica y a los imperativos de la acumulación interna, en el modelo de desarrollo extravertido, por el contrario, son las relaciones con el exterior las que determinan casi totalmente el ritmo y las características de la acumulación interna” (AMIN, 1994, p. 179).

    control tecnológico en la producción y con alguna presencia, aunque subordinada, en los circuitos de valorización financiera” (LUCE, 2014, p. 137).

    Se trata de la formación de los monopolios brasileños o “trust capitalistas nacio-

    nales”, que, en busca de colocar la producción sobrante en los países vecinos, a partir de la década de 1960, empezaron a exportar mercancías y capitales y a protagonizar una expansión en el exterior, orientada a asegurar los suministros de materias primas. Al mismo tiempo, para Marini, el Brasil pos-golpe de 1964 tenía que ser considerado subimperialista debido también a la actitud agresiva y militarista hacia los países vecinos, impulsada tanto por las exigencias del capitalismo como por el proyecto geopolítico de la junta militar. Empero, como hemos visto, esto no significa que la décima economía mundial en ese entonces fuera una potencia imperialista. En este sentido, el prefijo “sub” quiere decir que, a pesar de ocupar una posición preponderante en la región, Brasil y sus clases dominantes seguían en una posición subalterna con respecto a los centros de irradiación imperialista, Europa y Estados Unidos, pudiendo ejercer una política expansionista “relativamente autónoma”. Así, lo que Brasil experimentó fue no solo una mayor integración al sistema productivo del imperialismo estadounidense, sino también a su hegemonía política (MARINI, 1969). Si, en efecto, en el plano económico el subimperialismo de Brasil significaba coadyuvar a la expansión de capitales norteamericanos, en su propia economía y en la región, produciendo una integración del bloque sudamericano al sistema continental dominado por Estados Unidos (MARINI, 1966a), en lo que atañe a la política exterior Brasil se perfilaba para el rol de aliado menor y de “policía regional”, que en el ámbito de la Guerra Fría y de la lucha contra el comunismo continuaba la política exterior de Washington en su “patio trasero”. Corolario de la integración económica era, en este sentido, la integración militar del continente, que los militares brasileños buscaron a través de varias iniciativas, como la creación de un ejército o policía latinoamericana y la armonización técnica de los armamentos, con el impulso del complejo militar-in-dustrial en formación y las directivas de la Escuela Superior de Guerra, cuyo personal se empezaba a formar en Estados Unidos (MARINI, 1967). No obstante, asociarse abiertamente con Estados Unidos y su política exterior comportaba poder gozar de su respaldo político y económico, algo que los militares procuraban aprovechar para construir una zona de influencia propia en la región, ahora como aliado fiel al actor hegemónico. Esta búsqueda de liderazgo político en la región sudamericana, con todo, también era parte de un esfuerzo para encontrar una salida para la burguesía industrial frente a la imposibilidad de ampliar el mercado interno sin trastocar la estructura de acumulación y el precario equilibrio de fuerzas que se mantenía con las otras fracciones de la burguesía: el agro y los grupos extranjeros (MARINI, 1969). La solución que se encontró con el subimperialismo fue, entonces, la de proyectar en

    el exterior el potencial económico de la industria, procurando la incorporación de mercados ya formados como el de Uruguay y Paraguay, y desarrollar un poderoso complejo industrial-militar. Según Marini (1966a), el pasaje de un mero “alineamien-to” a la política exterior de Estados Unidos a la adopción de una política exterior subimperialista fue marcado por la elección consciente – y aparentemente definitiva – por parte de la burguesía industrial de abandonar cualquier proyecto de desarrollo nacional autónomo, aceptar su subordinación a la burguesía imperialista norteamericana y emprender, de forma asociada con ésta, una expansión en la región a la conquista de nuevos mercados. El subimperialismo se presenta, así, como un proyecto orgánico de dominación, que halla en el gobierno militar su articulador político. La autonomía relativa del Estado, según Marini (1985), permitió que éste condensara la representación de las clases dominantes en su conjunto y lograra un equilibrio entre los intereses encontrados que estas mantienen en su interior.

    Este proyecto político del cual la junta militar brasileña se hace promotora, y que tiene a Sudamérica como escenario principal, adquiere más claridad cuando es comparado con la fase anterior al subimperialismo. Durante los gobiernos de Quadros (1961) y Goulart (1961-1964), Marini registra una búsqueda de una política exterior “independiente”, donde prima la exploración de nuevos mercados4 a través del establecimiento o fortalecimiento de relaciones diplomáticas con países periféricos y un no alineamiento con las potencias imperiales, todo acompañado por un programa de reformas radicales en la economía interna. En este sentido, Marini asocia directamente el nacimiento del subimperialismo con la renuncia, por parte de la burguesía industrial, a una política independiente del imperialismo y a un programa de desarrollo nacional que incluyera la clase trabajadora, optando, en su lugar, por un rea-lineamiento con los intereses de la burguesía agraria y de los capitales monopólicos extranjeros, que se manifestó a través del apoyo al golpe militar de 1964. Así, en medio de un reflujo económico y del crecimiento de la conflictualidad obrera, el golpe proyectó los militares al gobierno y los transformó en eje articulador de las distintas fracciones de la burguesía brasileña. En esta visión, la burguesía “local” o “nativa” recubre notable importancia en las relaciones de fuerza. No obstante, es oportuno no


  4. Esta estrategia encontraba su justificación interna en la imposibilidad de ampliar el mercado doméstico y en la necesidad de crear una “reserva externa de mercado” para la producción nacional. Según Marini, esta meta fue retomada por los militares después del golpe de 1964, aunque estos transforma-ron la que era una estrategia temporaria, a emplearse hasta que las reformas estructurales hubieran removido los obstáculos al desarrollo económico interno, en su opción principal y alternativa a las reformas internas (MARINI, 1966a). Si en Sudamérica esto significaba complementar la exportación y comercialización de productos con la “incorporación extensiva de mercados ya formados” por parte de Brasil, en África Brasil se transformaba en un “intermediador” de la dominación imperialista occidental (MARINI, 1985).

    perder de vista las consecuencias del subimperialismo, así como fueron analizadas por Marini, sobre la estructura de la clase dominante en Brasil: la integración irreversible de las fracciones burguesas “locales” o “nativas” al imperialismo de forma subordinada, junto con la internacionalización, concentración y centralización de la economía brasileña, la cual entra definitivamente en la fase de la financiarización y de los monopolios. Es decir, la opción por el subimperialismo significa, también, la desaparición de la burguesía “nacional”.


    Entre subimperialismo y autonomía: el neodesarrollismo en Brasil como política internacional

    La actuación internacional de Brasil en la fase 2003-2016 ha justificado un debate alrededor del rol de “líder” o “potencia” regional que el país habría llegado a recu-brir (FLEMES, 2016; MALAMUD, 2011; MERKE, 2010; MESQUITA, 2016; NOLTE,

    2006; SANAHUJA, 2012). Por un lado, esta caracterización se debe a una serie de éxitos institucionales y al reconocimiento internacional como global player5. Por el otro, dado el parcial desinterés que Estados Unidos mostró en esta fase (2003-2016) hacia la región, Brasil habría promovido un “orden regional” cooperativo fundado sobre un revitalizado MERCOSUR, la UNASUR, con su plan de infraestructura y energía (IIRSA)6 y su Consejo de Defensa Sudamericano (CDS), y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), pensada en parcial contraposición a la Organización de los Estados Americanos (OEA) y de la cual quedaban excluidos los Estados Unidos. Según Burges (2008, 2015), el proyecto regional de Brasil se habría organizado alrededor del ofrecimiento a la región de un “paquete ideacional” fundado sobre tres pilares: la formación de un mercado regional que favoreciera las empresas locales; la consolidación de una base sobre la cual negociar comercialmente con las potencias del norte desde una posición común y en condiciones más equitativas; la realización de un ambicioso plan de infraestructura regional financiado parcialmente por Brasil. En particular, el ofrecimiento de una integración “suavizada” a la economía global, junto a la provisión de tecnologías y financiamientos que de otra manera hubieran sido de difícil acceso, habría permitido al proyecto de Brasil lograr


  5. Brasil es miembro fundador del grupo G20 y de los bloques intrarregionales IBSA (India, Sudáfrica y Brasil) y Brics (IBSA más Rusia y China), así como país líder de la misión militar en Haití (MINUSTAH). También ha encabezado coaliciones de países periféricos en la OMC y ha apoyado la reforma del FMI y del Banco Mundial, logrando ganar las elecciones para dirigir la OMC en 2013 y la Organización de las Naciones Unidas de la Alimentación y la Agricultura (FAO) en 2011 (TUSSIE, 2016).

  6. Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana” hoy bajo el paraguas del Consejo Sudamericano de Infraestructura y Planeamiento (COSIPLAN) de UNASUR.

    tracción en la región, mientras que el país se posicionaba como centro geográfico y económico de Sudamérica, desarrollando los corredores de la IIRSA como una telaraña a su alrededor y orientando los intereses empresarios de los otros países hacia su mercado.

    Sin embargo, después de una primera fase exitosa, la consolidación de Brasil como “líder regional” habría fracasado a raíz de la creciente divergencia entre la actuación global y regional del país (KATZ, 2018). La tensión entre el foco regional y la esfera global habría terminado por definirse, según Vigevani y Ramanzini (2009), a favor de los objetivos de inserción global del país, en desmedro de la integración regional. En particular, los gobiernos de Lula da Silva habrían ensayado una reorientación de la política exterior de Brasil norteada por el concepto de “autonomía por la diversifi-cación”7 (VIGEVANI; CEPALUNI, 2007, 2011). La “diversificación” se encontraría en la búsqueda activa de relaciones políticas y comerciales con África y Oriente Medio, en el marco de una política “sur-sur” (LECHINI, 2009; PAIKIN, 2019), y alianzas con países “emergentes”, como China, India y Rusia. Sin embargo, esta reorientación, junto con el aumento del intercambio comercial con los países asiáticos, habría llevado a la perdida de importancia de Sudamérica para las elites políticas y económicas brasileñas (VIGEVANI; RAMANZINI, 2009). Esto se habría reflejado en una “doble actuación” de Brasil, ya que la táctica confrontativa adoptada con Estados Unidos para “aumentar el costo de involucramiento” de este en Sudamérica a través de la promoción de nuevas instituciones regionales que excluyen ese país (QUILICONI, 2013) se ha acompañado de un posicionamiento internacional “pragmático y moder-ado”, orientado a legitimarse como “mediador responsable” entre las grandes potencias y la región (SANAHUJA, 2012)8.

    Si bien ayudan en comprender la actuación internacional de Brasil en la fase reciente, estas miradas soslayan el vínculo entre la política exterior brasileña y las relaciones de fuerza subyacentes al neodesarrollismo en Brasil. Un primer paso en esta dirección es posible a través de una recuperación critica del concepto de subimperialismo introducido por Ruy Mauro Marini y revisitado por otros y otras (BOND, 2015; CLEMENTE, 2018; FÈLIZ, 2019a; FONTES, 2013; KATZ, 2016; LUCE, 2007, 2011; SEABRA; BUENO, 1999; SLIPAK, 2016b).


  7. La cual contrastaría con la “autonomía por la participación” de la década anterior cuando los ejecutivos de Fernando Henrique Cardoso buscaron aumentar la gravitación del país en los asuntos internacionales gracias a la adhesión explicita a los regímenes internacionales neoliberales.

  8. Esto se hizo evidente en la competencia con Venezuela, donde Brasil ha frenado en más de una ocasión los proyectos venezolanos o “licuando” su radicalidad en el ámbito de un posicionamiento común sudamericano, como en el caso de los proyectos energéticos del expresidente Chávez, el Banco del Sur, la moneda única Sucre, la propuesta de una fuerza armada latinoamericana y el relacionamiento general con Estados Unidos (CLEMENTE, 2017a).

    Recuperar la hipótesis de Marini es, sin duda, interesante a causa de las notables semejanzas que se pueden encontrar en términos de dinámica económica y de política exterior entre la fase neodesarrollista y el periodo analizado por el autor brasileño, que tiene como parteaguas el golpe militar de 1964, semejanzas que parecen sugerir la permanencia de una condición estructural de Brasil que escapa a la coyuntura. A la vez, las diferencias son tales que nos parece más útil hablar de una “política internacional neodesarrollista” con sus especificidades. No obstante, esto no impide trazar paralelos con la obra de Marini, y en particular situar el neodesarrollismo como algo intermedio – nuevamente, un híbrido – entre la “política independiente” de los gobiernos de Quadros y Goulart y el subimperialismo post 1964.

    Con la fase anterior al golpe de 1964, el neodesarrollismo comparte la búsqueda de nuevos mercados a través del establecimiento o fortalecimiento de relaciones diplomáticas con países periféricos, lo que ha tomado la forma de la “cooperación sur-sur” (PAIKIN, 2019) y la búsqueda de “autonomía por la diversificación” (VIGEVANI; CEPALUNI, 2007). Esto se debe en parte a que el mercado interno, si bien mucho más desarrollado que en la década de 1960 y no obstante la ampliación del consumo facilitada por la masificación del crédito (FONTES, 2010), sigue siendo, en ausencia de reformas profundas y radicales, limitado en su expansión por las consecuencias de un tipo de acumulación extravertida, y, como entonces, en el neodesarrollismo su fortalecimiento pasa en segundo plano con respecto al fomento a las exportaciones, cuyo aumento favorece principalmente la burguesía industrial y agroindustrial. Sin embargo, la expansión en nuevos mercados, una orientación que los gobiernos “independientes” de Quadros y Goulart consideraban como una “sal-ida temporaria” mientras que las reformas estructurales internas siguieran su curso, pasa a ser en la frase reciente una solución en si misma a los problemas de acumulación doméstica, como en los tiempos de la dictadura. Esto es así también porque hay otra constante económica que se repite y profundiza: el diferencial de costos en servicios y mano de obra con los países cercanos y su mayor disponibilidad de materias primas (CLEMENTE, 2017b).

    Otro eje fundamental es la relación con los capitales estadounidenses y la potencia norteamericana, verdadera “razón de ser” del subimperialismo. En efecto, como hemos visto, la política internacional neodesarrollista matizó esta dependencia y asociación prioritaria entre los capitales brasileños y los norteamericanos en el mercado doméstico y en otros – asociación bien visible, sin embargo, en algunas industrias (agronegocio) y países (Paraguay) (VUIK, 2013) – al perseguir una alianza estratégica con otras potencias y una diversificación de mercados, de forma parecida a los gobiernos “independientes” pre-1964. Además, la política exterior de Brasil en la

    fase observada no se encontraba, en general, alineada a Washington, ya que varias de las decisiones y de los posicionamientos tomados por este país iban a contramano de las estrategias de EE.UU. En particular, el esquema de integración regional de Brasil –afianzado por la creación de UNASUR y CELAC – implicaba la exclusión explicita de la potencia norteamericana y un acercamiento a la Argentina, que, contrariamente a lo acontecido en la década de 1970, cuando ambos países eran gobernados por dictadura militares (MARINI, 1965), no era auspiciado por la Casa Blanca. Asimismo, según Katz (2018), a pesar de protagonizar un rearme relativo, el escaso o nulo recurso a acciones militares que respaldaran la búsqueda de autonomía frente a Estados Unidos por parte de Brasil invalidaría un diagnóstico subimperial en los términos de Marini:

    Las multinacionales incursionaron en negocios lucrativos en Sudamérica, generaron conflictos en Paraguay y Ecuador, y compraron activos en Argentina. Lula y Dilma actuaron como lobistas de esas compañías, perfeccionando la mediación diplomática de Itamaraty. Sin embargo, ese expansionismo no determinó un perfil subimperial. Ningún gobierno del nuevo siglo recurrió a la supremacía militar o a la presión geopolítica explícita para apuntalar a esas empresas. Apelaron a la mediación en los conflictos que esas compañías tuvieron con los gobiernos radicales de Bolivia y Venezuela. Esa actitud contrasta con las posturas de los gobiernos militares de la época de Marini. (KATZ, 2018, p. 258).


    Sin embargo, hay elementos que indican que el rol ejercido por Brasil en la región no le impidió ser considerado una especie de “semi-aliado” por Estados Unidos por su función de moderador de propuestas más radicales (Venezuela, Argentina) y su voluntad de mostrarse como una “potencia responsable” en el concierto de las naciones (por ejemplo, por medio de la conducción de la misión militar de Naciones Unidas MINUSTAH en Haití), con objetivos y propuestas de reforma razonables, para alcanzar las cuales Brasil se demostró además disponible a renegar de su rol de representante de los intereses colectivos regionales en los foros internacionales (QUILICONI; PEIXOTO, 2013).

    En este sentido, ambos aspectos, la búsqueda de nuevos mercados para la burguesía industrial y las contradicciones puntuales en política exterior entre Brasilia y Washington, podrían ser entendidos desde el concepto de “cooperación antagónica” propuesto por Marini, para quien la competencia entre burguesías nacionales daba lugar a una disputa moderada por espacios de influencia en un marco de sumisión voluntaria de las clases dominantes periféricas (Brasil) a las centrales (EE.UU.), y la acción del Estado subimperial tenía entre sus objetivos evitar la absorción destructiva de la burguesía “nativa” por parte del capital global. Se trata de la hipótesis de Luce (2007b, 2011, 2014), quien, coincidiendo con otros autores (SEABRA; BUENO, 1999), habla de un subimperialismo aggiornado, donde instituciones como el MER-

    COSUR, la UNASUR y la IIRSA fungen como herramientas para la búsqueda de una esfera de influencia propia y una autonomía relativa para la burguesía dependiente, “[…] en los términos de la cooperación antagónica con los centros imperialistas y a costa de los pueblos hermanos” (LUCE, 2014, p. 139, traducción propia). Con algunas diferencias, las lecturas que hacen Berringer (2014) – quien, siguiendo la hipótesis de Boito (2012) sobre el protagonismo de la “burguesía interna”, analiza cómo el giro en la política exterior de Brasil a partir de la asunción de Lula ha favorecido preferentemente los intereses de esta fracción de clase – y Kan (2009) –quien identifica las fracciones industriales de la clase dominante local, en particular la “industria pau-lista”, como el motor principal del proyecto hegemónico regional de Brasil – ruedan fundamentalmente alrededor del mismo hallazgo.

    En nuestro parecer, sin embargo, es más oportuno considerar la “política internacional neodesarrollista” como expresión de un conjunto de intereses9, emanados de la particular correlación de fuerza que se consolida en Brasil durante el neodesarrollismo y que toma la forma de un sistema hegemónico articulado en un modelo de desarrollo y un modelo de hegemonía específicos (CLEMENTE, 2022). En particular, retomando la propuesta de Cerqueira (2014) de considerar esta política internacional como resultado de la expansión del “bloque histórico” neodesarrollista, avanzamos la hipótesis de que la política exterior de Brasil en este periodo es caracterizable como la expansión y proyección internacional del sistema hegemónico neodesarrollista, en el cual el fortalecimiento político de la burguesía industrial convive con el predominio económico de la fracción financiera de la clase dominante y se acompaña de una integración subalterna de las masas. Por demás, esta lectura encuentra confirmación en la coincidencia entre la crisis de la política internacional neodesarrollista y la ruptura del equilibrio en las relaciones de fuerza domésticas (CLEMENTE, 2022).


    Semiperiferia ayer y hoy: el neodesarrollismo en Brasil como forma de inserción internacional dependiente


    Al mismo tiempo, el neodesarrollismo asumió también la configuración de una



  9. Por demás, la necesidad de matizar la correspondencia directa entre la política exterior de Brasil en la región y los intereses de una fracción especifica de la burguesía es defendida por el mismo Kan (2009), el cual aporta ejemplos de contradicciones puntuales entre el gobierno brasileño y los empresarios de ese país, como la “guerra comercial de baja intensidad” entre Argentina y Brasil alrededor de los saldos comerciales y el ingreso de Venezuela en el MERCOSUR en 2006.

    forma de inserción internacional para Brasil y Sudamérica en su conjunto. Nuestra hipótesis es que se ha tratado de una inserción al mercado mundial de tipo subordinado, co-determinada por las trasformaciones ocurridas en las últimas décadas en la economía global al calor del avance del proceso de mundialización del capital. Una forma de inserción que se encuentra fundamentalmente vinculada a la vigencia del estatus semiperiférico de Brasil y que ese país ha intentado articular como parte de un esquema de integración regional neodesarrollista, siendo Sudamérica el escenario privilegiado para que se manifieste plenamente la “posición paradójica” que el país ocupa entre economía dependiente explotada y país que explota y subordina a otros en su ascenso en la estructura global de reproducción expandida del capital (GARCÍA, 2012).

    Entre otros y otras, Javier Martínez Peinado (2011, 2014) comparte la necesidad de mantener la vigencia del concepto de semiperiferia, ya que permite explicar – en un capitalismo ahora plenamente “globalizado” y ya no “internacional” – la divergencia producción/consumo entre el centro y la periferia y la continuidad de la imposibilidad por parte de las viejas y nuevas semiperiferias – grupo en el que coloca a los países BRICS – de retener la mayor parte del excedente económico producido. Además, señala la utilidad del concepto para entender la forma de inserción de dichos países en las cadenas globales de valor y superar definitivamente

    […] la definición comercialista de los centros como exportadores de manufacturas y de las periferias como primario-exportadoras. La extraversión se puede dar también en la exportación de manufacturas y las economías autocentradas pueden ser perfectamente primario-ex-portadoras (dominando incluso los mercados internacionales de productos primarios por su volumen exportador como de hecho lo hacen). Porque la definición de C/P ya no descansa en qué se produce, sino en cómo se produce. (PEINADO, 2011, p. 35).


    La cuestión de la convivencia compleja, en las últimas décadas, entre una reprimarización de la estructura económica brasileña y un aumento vertiginoso en la exportación de capitales locales se encuentra en el centro del debate alrededor del carácter semiperiférico de Brasil y de la vigencia del concepto de subimperialismo para comprender la forma de inserción internacional que ha dominado durante el neodesarrollismo. En efecto, la pérdida del “aura de economía industrial ascendente” (KATZ, 2018, p. 208) derivada del acentuado declive fabril imposibilitaría, según Katz, considerar a Brasil como subimperialista a la Marini y sugeriría valorarla simplemente en tanto economía intermedia. Al contrario, según Luce (2007), el fin del “patrón industrial diversificado” – la pérdida de gravitación de la industria de transformación en favor de la especialización productiva en las industrias extractivas, donde las materias primas volvieron a ser el segmento que imprime dinamismo al “patrón de reproducción” – no significó el ocaso del subimperialismo, sino que éste asumió nuevas formas, conservando su esencia. Entre estas nuevas formas posibles, se

    encuentra la integración, en forma subordinada, de Brasil al “capital-imperialismo”, una nueva fase del imperialismo caracterizada por la movilidad de capitales y la predominancia del capital financiero, que, según Fontes (2010), se habría abierto al finalizar la Segunda Guerra Mundial. En este sentido, Brasil formaría parte del grupo desigual de países capital-imperialistas: “[…] como último de los primeros, en una situación tensa e inestable, depende de una carrera alucinada de concentración de capitales que, a cada paso, desencadena crisis sociales dramáticas” (FONTES, 2010, p. 359, traducción propia), y cuyo reflejo principal en la región seria la explotación incrementada de recursos y mano de obra de los países vecinos. Sin embargo, esta situación no implicaría una reducción de la clásica dependencia de los capitales extranjeros, sino el engendramiento de nuevas contradicciones:

    La expansión capital-imperialista brasileña […] altera la escala de inserción subordinada, el espacio de reproducción de los capitales aquí ubicados y acarrea nuevas exigencias políticas internas. La permanencia de una plataforma subalterna de exportación de capitales convive con algunos sectores y empresas altamente competitivas en ámbito internacional. La exportación de capitales como inversiones directas convive con la “commoditización” de una parte significativa de la producción y de las exportaciones […]. (FONTES, 2010, p. 363, traducción propia).


    A pesar de no emplear el concepto de subimperialismo – de hecho, rechazando algunos de sus axiomas10 – Fontes considera el trabajo de Marini fundamental, una verdadera matriz que hay que actualizar para que siga contribuyendo a caracterizar las periferias, teniendo en cuenta el alcance de las grandes transformaciones que han ocurrido a nivel mundial, desde entonces, en la concentración de capitales, en la división internacional del trabajo y en la dinámica interimperialista posterior a la caída de la Unión Soviética y a la emergencia de China, así como en la acumulación capitalista y en la configuración del Estado en Brasil.

    En este sentido, creemos que, a la hora de analizar la forma de inserción internacional dependiente neodesarrollista, es oportuno retener la noción mariniana de centros medianos de acumulación e insistir, a la vez, sobre la advertencia de Peinado, quien emplea el concepto de semiperiferia, acerca de la relación centro-periferia en la actualidad, es decir que “[…] la definición de C/P ya no descansa en qué se produce, sino en cómo se produce” (PEINADO, 2011, p. 35). Así, este “giro” permite dar cuenta de un contexto que

    […] difiere del estudiado por Marini. Las economías intermedias que focalizaron su atención continúan cumpliendo un rol clave, pero operan en un nuevo marco de empresas transnacionales, tratados de libre comercio y finanzas mundializadas. En comparación con los años setenta, los mercados internos de los países intermedios han perdido relevancia frente a


  10. Fontes (2010, 2013) pone en tela de juicio los fundamentos económicos del concepto de subimperialismo, a saber: la escasez del mercado interno y la sobreexplotación como trazo estructural periférico.

    la actividad exportadora. (KATZ, 2018, p. 224).


    Si seguimos la indicación de Marini acerca de la necesidad de analizar siempre la fase de desarrollo en la cual se encuentra el capitalismo a nivel mundial para entender la realidad de los Estados dependientes y periféricos, tanto la diferenciación de mercados, como la búsqueda de alianzas con socios no tradicionales y “potencias emergentes” como China, India y Rusia, parecen responder, en general, a los cambios que se han dado en el capitalismo global antes y durante el despliegue del neodesarrollismo en el país. En particular, durante las últimas décadas, el avance del proceso de mundialización del capital, es decir de conformación de un mercado mundial estructurado alrededor del protagonismo del capital financiero, la internacionalización productiva y la liberalización comercial, han producido una restructuración de fondo de la relación centro-periferia y modificado las condiciones de la inserción dependiente de Sudamérica en la economía global. Entre otros efectos, el aumento del intercambio comercial con los países asiáticos ha contribuido a establecer nuevas relaciones de dependencia, mientras que la gravitación de las exportaciones de commodities naturales ha impulsado procesos de desindustrialización y reprimarización económica en toda la región (CLEMENTE, 2021b).

    En este marco, la esencia del eje neodesarrollista en Sudamérica – la integración moderada a la globalización – fue promocionar la inserción de la región a las cadenas globales de valor (CGV)11, manteniendo, empero, cierto reparo para los mercados internos a través de la conservación de la estructura y función del MERCOSUR (KAN, 2018; KATZ, 2006). Este objetivo se veía reflejado, también, en la incorporación de la iniciativa de infraestructura IIRSA a la UNASUR, parte de una estrategia de supply-side regionalism (MILBERG; JIANG; GEREFFI, 2014) que tenía al centro ya no la “clásica” expansión del mercado doméstico regional (demand side regionalism), sino más bien la construcción de una plataforma regional de exportación atada a la demanda mundial y fundada sobre la explotación de recursos (SAGUIER, 2012). No obstante, dominado por las empresas brasileñas y organizado alrededor de “corredores comerciales” regionales y las cadenas de valor a desarrollar en ese país, este esquema produjo una integración fragmentada y desigual en Sudamérica y una inserción subordinada de la región en la economía mundial (CLEMENTE, 2017b).

    En este sentido, la integración paulatina de las semiperiferias al movimiento de “centralización desconcentrada” del capital a escala mundial en las últimas dos décadas (SPOSITO; SANTOS, 2012), ha significado el aumento de la inversión extranjera



  11. Este término se refiere al desarrollo de “cadenas” internacionales de producción – posibilitadas por la mundialización del capital – donde diferentes unidades productivas a menudo ubicadas en diferentes países llevan a cabo “tareas” específicas que “agregan valor” al producto final.

    directa12 proveniente de la periferia y la emergencia de empresas trasnacionales (ETN) que acumulan poder de mercado a nivel local y pasan a competir a escala global con las corporaciones de los países centrales. En el caso de Brasil, la consolidación de ETN locales – las llamadas “campeones nacionales” –, las cuales empezaron su expansión internacional en Sudamérica, considerada como un “mercado ampliado” y como una pieza clave de una estrategia general de construcción de posiciones competitivas a nivel global, constituye un proceso sin antecedentes históricos en la inserción internacional de Brasil (CLEMENTE, 2021a).

    Sin embargo, no existe incompatibilidad entre el aumento de la inversión extranjera directa (IED) en el exterior y el mantenimiento de una posición semiperiférica que impide a Brasil la plena retención del excedente (PEINADO, 2011, 2014). En efecto, la “fragilidad estructural” del capitalismo brasileño – la imposibilidad de controlar plenamente la tecnología y los procesos productivos adoptados, los cuales siguen determinados por los países del centro del sistema – impone al país la “opción por la inserción subordinada en la economía internacional” (CERQUEIRA, 2014, p. 210, traducción propia). Esto significa que las ETN locales desarrollan CGV de menor perfil industrial y alto impacto socioambiental, y se internacionalizan en asociación con – no “en contra de” – las empresas multinacionales extranjeras. Al mismo tiempo, la expansión de capitales brasileños en la región, apuntalada por la acción estatal, tampoco se desenvolvió en oposición a las clases dominantes sudamericanas, ya que la adhesión de estas a la opción por la inserción subordinada en la globalización, en el marco de los esquemas de integración regional liderados por Brasil, ha garantizado el avance de esta expansión (CLEMENTE, 2021a). Lejos de apuntar a “revertir la condición dependiente del país”, el Estado brasileño habría así actuado como elemento articulador de los diversos intereses de las burguesías sudamericanas, usando su diplomacia para dirimir eventuales conflictos entre ellas (CERQUEIRA, 2014, p. 75).

    Así y todo, el neodesarrollismo como forma de inserción internacional para Sudamérica ha redundado en el fortalecimiento – no en la superación – de varias tendencias negativas que han caracterizado la región en su conjunto en las últimas décadas: reprimarización económica, desindustrialización, inserción subalterna en las CGV (KATZ, 2016). Sin embargo, este escenario, y sus contradicciones, no puede ser considerado como muestra de un fracaso del esquema neodesarrollista de integración – de la región entre sí, y de su conjunto al mercado mundial –, sino que, más bien, representa el resultado del avance de este en cuanto movimiento de inserción subordinada de la economía brasileña, y regional, al mercado global en las nuevas condiciones que el capitalismo mundializado reserva a la periferia latinoamericana.


  12. Operaciones de adquisición de activos en países extranjeros o de establecimiento de nuevas unidades productivas afuera de las fronteras nacionales, realizadas por las ETN.

Conclusiones


Ruy Mauro Marini sigue siendo una referencia insoslayable para las ciencias sociales latinoamericanas. Protagonista de una reflexión pionera en la década de 1960, a través de su obra y su método, nos sigue ofreciendo herramientas irremplazables para el análisis y la acción en el marco de una nueva etapa de inserción periférica para nuestra región. En particular, la fase neodesarrollista ha significado el retorno a escena de ideas y lemas que en América Latina siempre vuelven, revividas ahora por un nuevo horizonte de posibilidad político: desarrollo, Estado fuerte, redistribución, cambio social. Así como los acalorados debates de la década de 1960 y 1970 alrededor de la elaboración de una teoría de la dependencia habían sido propicios para el desarrollo del pensamiento marianiano, la discusión reciente acerca del neodesarrollismo – su carácter de “nuevo desarrollismo” y, a la vez, etapa inédita en la historia de la dependencia latinoamericana (CLEMENTE, 2023) – lo es para una recuperación critica de sus postulados y de su método. Si en otros lados hemos explorado esta potencialidad para reconstruir la peculiar relación de fuerzas propia del neodesarrollismo en Brasil (CLEMENTE, 2019, 2022), en este artículo nos hemos dedicado a abordar el neodesarrollismo en cuanto política internacional y forma de inserción original.

Para ello, en la primera sección, hemos discutido la perspectiva situada que Marini desarrolla con respecto a la teoría marxista del imperialismo clásica, identificando en los conceptos de subimperialismo y centros medianos de acumulación su principal innovación en el marco de las teorías de la dependencia. Lo que Marini “descubre” es que la condición dependiente tensiona el esquema simple de centro-periferia y agrega complejidad a la dinámica imperialista: en su modelo, la expansión global del capitalismo había modificado la estructura centro-periferia ya en la década de 1960. Brasil se constituía así en una economía intermedia, al mismo tiempo dependiente del centro económico y dominante frente a su propia periferia, una condición que se acompañaba al ejercicio de un “rol subimperial” plasmado en una actitud agresiva y militarista hacia los países vecinos y en el despliegue de una “cooperación antagóni-ca” con Estados Unidos, articulando una estrecha alianza geopolítica con la búsqueda de espacios de autonomía para sus clases dominantes.

Preguntándonos acerca de la vigencia de estos conceptos para analizar la fase reciente en Brasil, la que se corresponde, grosso modo, al periodo 2003-2016 y que hemos caracterizado como “neodesarrollista”, en la segunda sección hemos analizado la política internacional especifica que se despliega con relación a la categoría de subimperialismo. No obstante las muchas similitudes con el periodo estudiado por

Marini, algunas semejanzas registradas con la fase anterior a este – caracterizada por Marini como dominada por una política exterior “independiente” y emparentada por nosotros con el concepto de “autonomía” – sumadas a la diferencia radical de contexto internacional, nos invitan a considerar la “política internacional neodesarrollista” en cuanto “hibrido” entre subimperialismo y autonomía. Asimismo, instamos a buscar la especificidad de esta política internacional en su carácter de expresión de un conjunto de intereses diferenciados, emanados de la particular correlación de fuerza que se ha consolidado en Brasil durante el neodesarrollismo.

En la tercera sección, siguiendo la advertencia acerca de la necesidad de separar el análisis de las “estructuras económicas semiperiféricas” y de los “roles subimperiales” en el capitalismo contemporáneo, nos hemos concentrado en la vigencia del estatus semiperiférico de Brasil y su relevancia para comprender la forma de inserción internacional dependiente que ha caracterizado el neodesarrollismo. El avance del proceso de mundialización del capital durante las últimas décadas y la emergencia de viejas y nuevas semiperiferias han producido una restructuración de fondo de la relación centro-periferia y modificado las condiciones de la inserción dependiente de Sudamérica en la economía global. En este sentido, la integración paulatina de Brasil al movimiento de “centralización desconcentrada” del capital a escala mundial ha redundado en un aumento de la inversión extranjera directa emitida y en la creación de empresas trasnacionales locales globalmente competitivas – las llamadas “Campeo-nes Nacionales” – pero, a la vez, ha impulsado procesos de reprimarización económica, desindustrialización e inserción subalterna en las cadenas globales de valor.


Referéncias

AMIN, Samir. El desarrollo desigual. Barcelona: Fontanella, 1975.

AMIN, Samir. El fracaso del desarrollo en África y en el tercer mundo. Madrid: Iepala, 1994. BERRINGER, Tatiana. Bloco no Poder e política externa nos governos FHC e Lula. Tese de doutorado em Ciência Política, Universidade Estadual de Campinas, 2014.

BERRINGER, Tatiana. A tese do imperialismo brasileiro em questão. Critica Marxista, n. 36, p. 115-127, 2013. Disponible en: https://www.ifch.unicamp.br/criticamarxista/arquivos_biblioteca/dossie62mer-ged_document_276.pdf. Acceso: 11 mayo 2023.

BOITO, Armando. As bases políticas do neodesenvolvimentismo. Fórum Econômico da FGV. São Paulo, 2012. Disponible en: https://www.ifch.unicamp.br/criticamarxista/arquivos_biblioteca/dossie-62merged_document_276.pdf. Acceso: 15 mayo 2023.

BOND, Patrick. BRICS and the sub-imperial location. In: BOND, Patrick; GARCIA, Ana (Orgs.). BRICS: an anti-capitalist critique. London: Pluto Press, 2015. p. 24-32.

BURGES, Sean. Revisiting consensual hegemony: Brazilian regional leadership in question. International Politics, v. 52, n. 2, p. 193-207, 2015. Disponible en: https://link.springer.com/article/10.1057/

ip.2014.43. Acceso: 11 mayo 2023.

BURGES, Sean. Consensual hegemony: theorizing Brazilian foreign policy after the Cold War. International Relations, n. 22, p. 65-84, 2008. DOI: https://doi.org/10.1177/0047117807087243

CERQUEIRA, Daniela Franco. A integração do Brasil com os países da América do Sul (2003-2010): o IED brasileiro, a IIRSA e a consolidação da dependência. 2014. Tese (Doutorado em Economia) – Programa de Pós-Graduação em Economia, Universidade Federal Fluminense, Niterói, 2014.

CLEMENTE, Dario. El neodesarrollismo en Brasil como relación de fuerzas: un ensayo de conceptualización concreta (2003-2016). In: CLEMENTE, Dario; FÉLIZ, Mariano (Orgs.). “¿El neodesarrollismo en el cono sur: crónica de una década pasada? Correlación de fuerzas y modelo de desarrollo en Argentina y Brasil”. Buenos Aires: El Colectivo, 2023. p. 184-212.

CLEMENTE, Dario. From Lula to Bolsonaro: the crisis of neodevelopmentalism in Brazil. Latin American Perspectives, v. 49, n. 243, p. 87-103, 2022. DOI: https://doi.org/10.1177/0094582X211058172 CLEMENTE, Dario. La hegemonía que no fue. Brasil y Sudamérica durante el ciclo progresista. Buenos Aires: El Colectivo, 2021a.

CLEMENTE, Dario. ReORIENT América Latina: las nuevas rutas del despojo van hacia China. El caso de Brasil y de la minera trasnacional VALE. In: DANIELE, Benzi et al. (Org.). Geopolítica y geoecono-mía de la cooperación entre China y América Latina y el Caribe. [S.l.]: Red Iberoamericana Académica de Cooperación Internacional (RIACI), 2021b. p. 265-286.

CLEMENTE, Dario. El Estado neodesarrollista en Brasil y su crisis: apuntes en perspectiva histórica. Mediações: Revista de Ciências Sociais, v. 24, n. 1, p. 102-126, 2019. DOI: https://doi.org/10.5433/ 2176-6665.2019v24n1p102

CLEMENTE, Dario. Los aportes de Ruy Mauro Marini a los estudios internacionales desde América Latina. Análisis Político, v. 31, n. 94, p. 75-92, 1 set. 2018. Disponible en: https://revistas.unal.edu.co/

index.php/anpol/article/view/78241. Acceso: 17 abr. 2019.

CLEMENTE, Dario. El regionalismo post-hegemónico en perspectiva crítica: una mirada neograms-ciana. Brasil , Venezuela y la opción contra-hegemónica. OLAC: Observatorio Latinoamericano y Cari-beño, v. 1, n. 1, p. 110-130, 2017a. Disponible en: https://publicaciones.sociales.uba.ar/index.php/obser-vatoriolatinoamericano/article/view/2308. Acceso: 11 mayo 2023.

CLEMENTE, Dario. Las estrategias IIRSA-COSIPLAN y Campeones Nacionales en el proyecto regional de Brasil: la construcción de una hegemonía (2002-2016). Buenos Aires: FLACSO, 2017b. Disponible en: http://hdl.handle.net/10469/15541. Acceso: 11 mayo 2023.

FÉLIZ, Mariano. El tiempo que nos toco dependencia, crisis y luchas sociales en la Argentina reciente. Buenos Aires: El colectivo, 2019a.

FÈLIZ, Mariano. Neodevelopmentalism and dependency in Twenty-first-Century Argentina: insights from the work of Ruy Mauro Marini. Latin American Perspectives, v. 46, p. 105-121, 2019b. Disponible en: https://journals.sagepub.com/doi/pdf/10.1177/0094582X18806588. Acceso: 11 mayo 2023.

FLEMES, Daniel. Brazil: strategic options in the changing world order. Regional Leadership in the Global System. [S.l.]: Routledge, 2016. p. 105-124.

FONTES, Virgínia. A incorporação subalterna brasileira ao capitalimperialismo. Crítica Marxista, n. 36, p. 103-113, 2013. Disponible en: https://www.ifch.unicamp.br/criticamarxista/arquivos_biblioteca/

dossie61merged_document_275.pdf. Acceso: 11 mayo 2023.

FONTES, Virgínia. O Brasil e o capital-imperialismo: teoria e história. Rio de Janeiro: EPSJV; Editora UFRJ, 2010.

GARCÍA, Ana Saggioro. A internacionalização de empresas brasileiras durante o governo Lula: uma análise crítica da relação entre capital e Estado no Brasil contemporâneo. 2012. Tese (Doutorado em Relações Internacionais) – Programa de Pós-Graduação em Relações Internacionais, Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro, Rio de Janeiro, 2012.

KAN, Julian. El modelo de integración regional asociado a las reformas neoliberales. Un análisis de las iniciativas regionales de los años noventa y de la coyuntura actual. In: SILVA FLORES, Consuelo; NOYOLA, Ariel; KAN, Julian (Orgs.). América Latina: una integración fragmentada y sin rumbo. [S.l.]: CLACSO; IADE; MEGA2, 2018. p. 14-42.

KAN, Julián. Discutiendo el liderazgo de Brasil en el contexto actual de la integración regional. In: CONGRESO DE LA ASOCIACIÓN LATINOAMERICANA DE SOCIOLOGÍA, 27., 2009. Actas…

Buenos Aires: Universidad de Buenos Aires, 2009.

KAN, Julián; KITAY, Iván. Relaciones internacionales, dependencia y marxismo. Los aportes del subimperialismo de Ruy Mauro Marini. In: KAN, Julián; ALEJANDRO MARCELO, Jaquenod; RODRIGO FEDERICO, Pascual (Orgs.). Entre lo global y lo internacional. Buenos Aires: Teseo Press, 2020. p. 59-99.

KATZ, Claudio. The cycle of dependency 50 years later. Latin American Perspectives, v. 49, n. 2, p. 8-23, 2022. DOI: https://doi.org/10.1177/0094582X211018475

KATZ, Claudio. La teoría de la dependencia, cincuenta años después. Buenos Aires: Batalla de ideas, 2018.

KATZ, Claudio. Neoliberalismo, neodesarrollismo, socialismo. Buenos Aires: Batalla de Ideas, 2016. KATZ, Claudio. El rediseño de América Latina, ALCA, MERCOSUR y ALBA. Buenos Aires: Luxemburg, 2006.

LECHINI, Gladys. La cooperación Sur-Sur y la búsqueda de autonomía en América Latina: ¿ Mito o realidad? Relaciones Internacionales, n. 12, p. 55-81, 2009. Disponible en: https://revistas.uam.es/rela-cionesinternacionales/article/view/4980. Acceso: 11 mayo 2023.

LUCE, Mathias Seibel. O subimperialismo, etapa superior do capitalismo. Tensões Mundiais, v. 10, n. 18, 19, p. 43-65, 2014. DOI: https://doi.org/10.33956/tensoesmundiais.v10i18,19.471

LUCE, Mathias Seibel. A teoria do subimperialismo em Ruy Mauro Marini: contradições do capitalismo dependente e a questão do padrão de reprodução do capital: a história de uma categoria. 2011. Tese (Doutorado em História) – Programa de Pós-Graduação em História, Universidade Federal do Rio Grande do Sul, Porto Alegre, 2011.

LUCE, Mathias Seibel. O subimperialismo brasileiro revisitado: a política de integração regional do governo Lula (2003-2007). 2007. Dissertação (Mestrado em Relações Internacionais) – Programa de Pós-Graduação em Relações Internacionais, Universidade Federal do Rio Grande do Sul, Porto Alegre, 2007.

MALAMUD, Andrés. A leader without followers? The growing divergence between the regional and global performance of Brazilian foreign policy. Latin American Politics and Society, v. 53, n. 3, 2011. DOI: https://doi.org/10.1111/j.1548-2456.2011.00123.x

MARINI, Ruy Mauro. Geopolítica latino-americana. Río de Janeiro: Archivo Personal de Marini depositado en el Programa de Estudios de América Latina y el Caribe, Universidade do Estado do Rio de Janeiro. Disponible en: http://www.marini-escritos.unam.mx /066_geopolitica latinoamericana.html, 1985.

MARINI, Ruy Mauro. Estado y crisis en Brasil. Cuadernos políticos, v. 13, p. 76-84, 1977.

MARINI, Ruy Mauro. La pequeña burguesía y el problema del poder: el caso chileno. Pasado y Presente,

v. IV, n. 1, 1973.

MARINI, Ruy Mauro. Subdesarrollo y revolución. México: Siglo XXI Editores, 1969.

MARINI, Ruy Mauro. Militarismo y desnuclearización en América Latina: el caso de Brasil. Foro Internacional, 8(1), julio-septiembre, 1967.

MARINI, Ruy Mauro. La “interdependencia” brasileña y la integración imperialista. Monthly Review, Selecciones en Castellano, 3(30), 1966a.

MARINI, Ruy Mauro. El eje militar Brasil-Argentina y el subimperialismo. Arauco, n. 71, 1965. MARTINS, Carlos Eduardo. The longue durée of the marxist theory of dependency and the twenty-first century. Latin American Perspectives, v. 49, n. 1, p. 18-35, 2022. DOI: https://doi. org/10.1177/0094582X211052029

MERKE, Federico. De Bolívar a Bush: los usos del regionalismo en América Latina. Buenos Aires: Mim-eo, 2010.

MESQUITA, Rafael. The hegemonic hermano: South American collective identity and Brazilian regional strategy. Canadian Journal of Latin American and Caribbean Studies, v. 41, n. 2, p. 215-238, 2016. DOI: https://doi.org/10.1080/08263663.2016.1182691

MILBERG, William; JIANG, Xiao; GEREFFI, Gary. Industrial policy in the era of vertically specialized industrialization. In: SALAZAR-XIRINACHS, Jose M.; NUBLER, Irmgard; KOZUL-WRIGHT, Richard. Transforming economies: making industrial policy work for growth, jobs and development. Gene-

va: ILO, 2014. p. 151-178.

NOLTE, Detlef. Macht und Machthierarchien in den internationalen Beziehungen. GIGA Working Pa-pers, n. 29, 2006.

OSORIO, Jaime. Teoría marxista de la dependencia: historia, fundamentos, debates y contribuciones. Los Polvorines: Ediciones UNGS, 2016.

PAIKIN, Damián. La cooperación sur-sur y la integración latinoamericana: una mirada desde el MERCOSUR. In: OJEDA MEDINA, Tahina; ECHART MUÑOZ, Enara (Orgs.). La cooperación Sur-Sur en América Latina y el Caribe. Buenos Aires: CLACSO, 2019. p. 63-71.

PEINADO, Javier Martínez. La Semiperiferia como necesidad del capitalismo global: una aproximación a través del análisis factorial. Revista de Economía Mundial, n. 38, p. 253-272, 2014. Disponible en: https://www.redalyc.org/pdf/866/86632965011.pdf. Acceso: 11 mayo 2023.

PEINADO, Javier Martínez. La estructura teórica centro/periferia y el análisis del sistema económico global: ¿obsoleta o necesaria? Revista de Economía Mundial, v. 29, p. 27-57, 2011. Disponible en: https:// www.redalyc.org/pdf/866/86622169001.pdf. Acceso: 11 mayo 2023.

QUILICONI, Cintia. Modelos competitivos de integración en el hemisferio occidental: ¿ liderazgo competitivo o negación mutua? Revista CIDOB d’Afers Internacionals, n. 102-103, p. 147-168, 2013. Disponible en: https://raco.cat/index.php/RevistaCIDOB/article/view/269005. Acceso: 11 mayo 2023. QUILICONI, Cintia; PEIXOTO, Juliana. Río+ 20: ¿ Hacia un nuevo modelo de desarrollo latinoamericano? Buenos Aires, 2013. (LATN Working Paper).

SAGUIER, Marcelo. Socio-environmental regionalism in South America: tensions in new development models. In: RIGGIROZZI, Pía; TUSSIE, Diana (Orgs.). The rise of post-hegemonic regionalism. Neth-erlands: Springer, 2012. p. 125-145.

SANAHUJA, José Antonio. Post-liberal regionalism in South America: the case of UNASUR. EUI, 2012. (EUI RSCAS Working Paper). Disponible en: https://hdl.handle.net/1814/20394. Acceso: 11 mayo 2023. SEABRA, Fábio Marvulle; BUENO, Lana Raphael. A teoria do subimperialismo brasileiro: notas para uma (re)discussão contemporânea. In: COLÓQUIO INTERNACIONAL MARX E ENGELS, 4., 1999, Campinas. Anais... Campinas, 1999.

SLIPAK, Ariel. La categoría sub-imperialismo de Ruy Mario Marini: Relecturas desde las nuevas coordenadas internacionales. Cuadernos del CEL, v. 1, n. 1, p. 36-44, 2016a. Disponible en: https://ri.conicet. gov.ar/handle/11336/74920. Acceso: 11 mayo 2023.

SLIPAK, Ariel. Ruy Mauro Marini, un imprescindible para el debate latinoamericano. Cuestiones de Sociología, n. 14, 2016b. Disponible en: https://www.cuestionessociologia.fahce.unlp.edu.ar/article/view/ CSn14a07. Acceso: 11 mayo 2023.

SMITH, John. Imperialism and the globalisation of production. 2010. Thesis (Ph.D. in Political Science), The University of Sheffield, Sheffield, 2010.

SOUZA, Angelita Matos. Crítica à noção de subimperialismo. Crítica Marxista, n. 36, p.143-151, 2013. Disponible en: https://www.ifch.unicamp.br/criticamarxista/arquivos_biblioteca/dossie64merged_do-cument_278.pdf. Acceso: 11 mayo 2023.

SPOSITO, Eliseu Silvério; SANTOS, Leandro Bruno. O capitalismo industrial e as multinacionais brasileiras. San Pablo: Outras Expressões, 2012.

TUSSIE, Diana. Strategic intervention in Brazil: aiding the market, building economic diplomacy. Atlanta, 2016. (Working Paper).

VALENCIA, Adrián Sotelo. Sub-imperalism revisited: dependency theory in the thought of Ruy Mauro Marini. Leiden, Boston: Brill, 2017.

VIGEVANI, Tullo; CEPALUNI, Gabriel. A política externa brasileira: busca de autonomia, de Sarney a Lula. São Paulo: Unesp, 2011.

VIGEVANI, Tullo; CEPALUNI, Gabriel. Lula’s foreign policy and the quest for autonomy through diver-sification. Third World Quarterly, v. 28, n. 7, p. 1309-1326, 2007. Disponible en: https://www.jstor.org/ stable/20455000. Acceso: 11 mayo 2023.

VIGEVANI, Tullo; RAMANZINI, Haroldo Junior. Brasil en el centro de la integración. Nueva Sociedad,

n. 219, p. 76-96, 2009. Disponible en: https://biblat.unam.mx/hevila/Nuevasociedad/2009/no219/6.pdf.

Acceso: 11 mayo 2023.

VUIK, Cecilia. Subimperialismo brasileiro y dependencia paraguaya: análisis de la situación actual. Buenos Aires: CLACSO, 2013. (Working Paper).

WALLERSTEIN, Immanuel. El moderno sistema mundial. México: Siglo XX, 1979.